TRASTORNOS SEXUALES

Los trastornos sexuales se han clasificado en dos grupos principales. Las parafilias (voyerismo, pedofilia, froteurismo, fetichismo, exhibicionismo, etc.) y disfunciones sexuales, que son las más frecuentes y en las que nos vamos a centrar hoy aquí.

A pesar de que actualmente la población dispone de un fácil acceso a todo tipo de información sobre sexualidad, nos encontramos con pacientes aquejados de trastornos sexuales que tienen un desconcertante desconocimiento de aspectos básicos de la sexualidad. Vemos también que se mantienen demasiados mitos y creencias erróneos sobre la misma en esos casos.

De forma paralela y contrariamente a toda lógica, vemos como en los últimos años han aumentado los embarazos no deseados entre adolescentes y lo mismo podemos decir de las enfermedades venéreas.

Las disfunciones sexuales suelen ir asociadas a los problemas de pareja y otros trastornos psicológicos como son la ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias, o la falta de autoestima, entre otros.

Las disfunciones sexuales son definidas como aquellos problemas fisiológicos, cognitivo-afectivos o conductuales que dificultan o impiden el disfrute de la actividad sexual.

5 fases de la respuesta sexual humana

  1. Deseo: Incluye fantasías y ganas de tener actividad sexual.
  2. Excitación: Viene dada por la sensación subjetiva de placer con cambios fisiológicos como la erección o la lubricación.
  3. Meseta: Aumenta la tensión muscular, se acelera el pulso, aumenta la presión sanguínea, y se agita la respiración. Sensación de calor y aparece el rubor sexual y sudoración.
  4. Orgasmo: Se libera súbitamente toda la tensión acumulada con la contracción rítmica de los músculos del perineo y de los órganos reproductivos pélvicos. En ambos sexos suelen aparecer tensiones y espasmos musculares. En la mujer existen contracciones de la pared del tercio externo de la vagina. En el hombre existe la sensación de inminencia eyaculatoria, seguida de la emisión del semen
  5. Resolución: Se recupera el estado psíquico y fisiológico previo a la excitación. La tasa cardiaca, la presión sanguínea y la respiración disminuyen incluso por debajo de sus niveles normales. Los tejidos genitales recuperan también su irrigación y volumen habituales.

Las disfunciones sexuales ocurren cuando una o más de esas fases sufren alteraciones dando lugar a trastornos del deseo, de la excitación sexual, del orgasmo o por dolor.

TRASTORNOS SEXUALES MASCULINOS

Impotencia

Dificultad o imposibilidad de conseguir o mantener una erección que permita la penetración y el coito. Puede ser primaria si nunca se ha conseguido la erección; secundaria si ha habido erecciones anteriormente pero actualmente no se alcanzan o situacional si la erección se consigue en algunas circunstancias o con determinadas personas.

Eyaculación precoz

El hombre llega a la eyaculación con excesiva rapidez, ya sea en los juegos preliminares o con más frecuencia al inicio de la penetración. Esto impide la continuidad del coito de forma que la mujer no consigue la excitación suficiente para llegar al orgasmo. Se trata de un trastorno muy frecuente que ha afectado alguna vez al 20-40% de los hombres. Puede ser un trastorno crónico o aparecer de forma esporádica (lo más frecuente). Se estima que debe ocurrir al menos el 25% de las ocasiones para considerarlo un trastorno.

Eyaculación retardada

Esta poco frecuente disfunción está caracterizada por una excesiva lentitud en llegar a la eyaculación o por la ausencia de esta. Puede ser primaria o secundaria si el problema ha estado siempre o ha sobrevenido después de haber tenido un funcionamiento eyaculatorio normal. Puede también distinguirse entre la eyaculación retardada total o parcial que se da únicamente en ciertas circunstancias. Debe diferenciarse de la eyaculación retrógrada, que se produce al acabar el semen en el interior de la vejiga.

Coito doloroso

Es también poco frecuente en el hombre. El dolor aparece durante la eyaculación en el pene (lo más frecuente) o en los testículos. Aunque normalmente suele tener un origen infeccioso hay casos en los que el dolor es producido por espasmos perineales originados por la ansiedad ante la eyaculación.

Apatía sexual o deseo sexual inhibido

Este problema es poco frecuente en el hombre. Es muy raro que un hombre acuda a consulta por este problema. Suele ser descubierto a lo largo de una terapia por un problema diferente.

Siempre hay que descartar causas orgánicas como disfunción renal, trastornos endocrinos o consumo de sustancias. Entre un 10-20% de pacientes con apatía sexual pueden tener una alteración en la hipófisis que segrega prolactina en exceso que inhibe la testosterona y en los casos más graves puede causar incluso impotencia.

Pero en la mayoría de los casos el origen es psicológico (depresión, ansiedad o un pobre auto-concepto y autoestima.  Incluso padecer algún otro trastorno sexual puede incrementar la probabilidad de desarrollar apatía sexual. También los trastornos de personalidad pueden estar relacionados. En el trastorno esquizoide de la personalidad constituye un rasgo habitual que estas personas tengan un nulo o muy escaso interés por la sexualidad con otras personas.

 

TRASTORNOS SEXUALES FEMENINOS

Apatía o deseo sexual inhibido

En la mujer el DSI es bastante frecuente y suele ser uno de los motivos que les trae a terapia.

La apatía sexual no solo tiene que ver con todo lo relacionado con el coito sino con cualquier conducta sexual: hay un desinterés en la masturbación, en las fantasías sexuales, en fijarse en el atractivo de otras personas. El DSI se considera un problema cuando no es una opción voluntaria y constituye dificultades en la pareja o malestar personal.

Puede manifestar diferentes grados, desde el que rechaza cualquier acercamiento sexual de su pareja hasta los que no tienen gran interés, pero pueden responder a los estímulos de su pareja y experimentan excitación o el orgasmo. En otros casos toleran el sexo con su pareja, pero solo como un medio para mantenerla.

El aburrimiento sexual es un factor en el desarrollo del DSI. Esto suele aparecer con cierta frecuencia en personalidades dramáticas y excesivamente emocionales como la histriónica, la narcisista, la antisocial o la límite que tienen altas puntuaciones en el rasgo de búsqueda de novedad.

Aversión sexual

Miedo intenso   a tener relaciones sexuales que se presenta como aversión extrema, persistente y recurrente hacia el sexo llegando a evitar todos o casi todos los contactos sexuales con la pareja.

Anorgasmia

O Disfunción orgásmica. La mujer tiene dificultades o imposibilidad para alcanzar el orgasmo. Como en el resto de trastornos sexuales puede ser de tipo primaria, secundaria, situacional y anorgasmia coital, donde la mujer puede alcanzar el orgasmo durante caricias y la masturbación, pero no con el coito.

Dispareunia o coito doloroso

La mujer siente dolor al comienzo, durante o al final del coito en forma de ardor, quemadura, contracción o dolor punzante. La dispareunia supone un problema importante para disfrutar de las relaciones sexuales, no solo por el dolor sino por el miedo a sufrirlo que puede disminuir o impedir la excitación sexual.

Puede haber causas orgánicas como déficit de lubricación vaginal o malformaciones y cicatrices. A veces son producidas por el consumo de medicamentos y otras sustancias.

Entre las causas psicológicas de dispareunia podemos encontrar la educación sexual inadecuada, ansiedad y abusos o agresiones sexuales y violaciones.

Vaginismo

Consiste en una contracción automática de los músculos más externos de la vagina cuando se intenta la penetración. El espasmo no suele causar dolor y a menudo la mujer no lo percibe.

Se cree que consiste en un reflejo aprendido en el pasado, especialmente si ha tenido dolor.

Puede haber causas orgánicas como un himen resistente, alguna infección, inflamación pélvica o cualquier tipo de malformación anatómica.

 

TRATAMIENTO DE LOS TRASTORNOS SEXUALES

Desde la terapia de conducta creemos que el desarrollo y mantenimiento de un trastorno sexual siempre es cosa de ambos miembros de la pareja.

Cualquier diseño terapéutico comienza por dar una información y educación sexual adecuada. Comprobamos con mucha frecuencia que incluso en personas  que tienen un nivel cultural alto encontramos falsos mitos y creencias irracionales relativas a la sexualidad cuando sufren alguna disfunción sexual.

En la mayor parte de los casos será necesario disminuir la ansiedad anticipatoria asociada a la actividad sexual.

Otro punto esencial es la mejora de la comunicación y de habilidades sociales con el otro sexo para poder obtener resultados positivos.

Puede ser necesario un entrenamiento en conductas sexuales para des-condicionar la ansiedad, el reflejo eyaculatorio, aprender a relajar el músculo pubo-coccigeo, etc. para ello se utilizarán técnicas adecuadas a cada disfunción y a cada caso (focalización sensorial, focalización genital, apretón basilar, apuntalamiento, ejercicios kegel, entre otros)

Francisco Porto

Psicólogo sanitario y Master en terapia de conducta

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