Trastornos alimentarios

Los trastornos alimentarios comparten algunas características comunes y presentan una amplia variedad de síntomas que pueden diferir en su grado de severidad.

Son trastornos que están incrementando notablemente su presencia en nuestra sociedad en los últimos años. Se han desarrollado una gran cantidad de investigaciones para determinar los factores implicados en su origen y mantenimiento y encontrar instrumentos evaluativos y terapéuticos dirigidos a prevenir y tratar estos padecimientos relacionados con la ingesta alimentaria.

Tanto obesidad, atracones, anorexia y bulimia afectan más a mujeres, aunque cada vez hay más afectados en el género masculino. De alguna manera, todos estos trastornos afectan a la forma de percibir y aceptar la forma y tamaño de sus cuerpos. Un bajo estado de ánimo negativo, la baja autoestima y el deseo perder peso son otras características comunes en los trastornos de la conducta alimenticia.

Todos ellos son de origen multicausal. Dependen de variados factores que complica tanto su evaluación como su terapéutica.

Vamos a hacer un pequeño recorrido por todos estos aspectos en cada uno de los trastornos más conocidos y frecuentes.

Causas de los trastornos de la alimentación:

FACTORES PSICOLÓGICOS:

Expectativas poco realistas sobre ellos mismos o los demás.

Pueden sentirse incapaces, ineptos o rechazables.

Falla su sentido de la identidad y tratan de conseguir el control de su vida cambiando su apariencia física.

FACTORES FAMILIARES:

Crianza en familias sobre-protectoras o inflexibles.

Represión de emociones y sentimientos.

Mala comunicación dentro de la familia

Hábitos alimentarios inadecuados

Valoración excesiva de los padres por la belleza y la figura. Importa más la imagen del niño/a que sus necesidades y sentimientos.

Conflictos (procesos de divorcio, enfermedad grave, historia de depresión y alcoholismo en los padres).

Confusión de roles familiares.

Escasa capacidad para resolver problemas y conflictos

 FACTORES INTRAPERSONALES:

Tendencia al sobrepeso.

Perfeccionismo y autocontrol.

Miedo a madurar

Dependencia

Baja autoestima.

FACTORES SOCIALES:

Exaltación de la belleza física por parte de los medios de comunicación.

Las redes sociales y ciertas webs que enaltecen la anorexia.

Algunas profesiones y deportes.

 

Síntomas que nos permiten sospechar que nosotros o alguien cercano puede padecer un trastorno alimenticio.

Tendencia a seguir de forma compulsiva dietas de todo tipo.

Calcular de forma repetida las calorías de lo que se ingiere.

Cambios bruscos o importantes en el peso.

Pesarse con demasiada frecuencia.

Necesidad de comer solos o apartados de la vista de los demás.

Evitar cierto tipo de alimentos sin justificación lógica.

Cambios de ánimo antes o después de comer.

Menstruación irregular o amenorrea

Anomalía en el esmalte dental.

Obsesionarse con el ejercicio físico.

Verse gordos aun cuando el índice de masa corporal sea normal o incluso bajo.

Encerrarse en el baño después de las comidas.

Anorexia

La anorexia presenta una pérdida de peso de al menos el 15%. Esta disminución es debida a dietas extremadamente restrictivas y al uso de conductas purgativas como el vómito o al ejercicio extenuante. La persona anoréxica tiene alterada su imagen corporal sobrestimando su propio volumen.

Se distinguen dos tipos de anorexia:

Anorexia nerviosa restrictiva: Ingesta reducida y en muchos casos abuso del ejercicio físico

Anorexia nerviosa purgativa: Uso de métodos purgativos tales como vómitos, diuréticos o laxantes con escasa ingesta de comida.

La persona que sufre anorexia evita comer en presencia de otros, las dietas bajas en hidratos de carbono y grasas, siente rechazo por alimentos y consume de forma abusiva laxantes.

Se recurre con mucha frecuencia a la mentira para esconder sus conductas a la familia y amigos.

En este enlace puedes conocer los criterios diagnósticos de anorexia nerviosa según el DSM4

Bulimia

La persona con bulimia experimenta ataques de voracidad que vendrán seguidos por ayunos o vómitos para contrarrestar la ingesta excesiva, uso o abuso de laxantes para facilitar la evacuación, preocupación excesiva por la imagen corporal y sentimientos de depresión, ansiedad y culpabilidad por no tener autocontrol. Las personas que padecen dicha enfermedad llegan a tener hasta 15 episodios por semana. Afecta principalmente a individuos jóvenes, en su mayoría son mujeres; también afecta a personas que han padecido anorexia o han realizado dietas sin control. Intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales.

2 tipos de bulimia:

Bulimia purgativa: después de los atracones, se usan laxantes, diuréticos o se provoca el vómito para compensar la sobre-ingesta.

Bulimia no purgativa: Se intenta compensar los atracones mediante el ejercicio físico excesivo, dietas hipocalóricas o incluso periodos de ayuno.

Son personas que presentan ansiedad, falta de autoestima y alteración de la imagen corporal. Las conductas bulímicas suelen acarrear todo tipo de consecuencias negativas en la salud. Puede aparecer, por ejemplo, desde amenorrea y problemas articulares hasta trastornos cardiacos o pancreatitis.

Criterios para el diagnóstico de bulimia según el DSM-4 en este enlace.

Sobrepeso

El sobrepeso se caracteriza por un aumento moderado del peso corporal. Según el índice de masa corporal, que se calcula dividiendo el peso en kilogramos por la estatura al cuadrado en centímetros, el índice normal estaría entre 18,5 y 24,9 y el sobrepeso entre 25 y 29,9. Actualmente este problema empieza a ser preocupante entre niños o adolescentes que desarrollan muy poca actividad física debida al abuso de dispositivos digitales.

Trastorno por atracón

El trastorno por atracón o sobre-ingesta compulsiva se caracteriza por episodios repetitivos de gran voracidad en los que se pierde el control de lo que se come.

Estos episodios suelen estar precedidos por situaciones que activan el estado emocional de la persona en forma de estrés, ansiedad o síntomas depresivos.  Se cree que la sobreingesta produce una segregación aumentada de serotonina y dopamina que ayuda a compensar esa alteración emocional. La dopamina es un componente esencial del sistema de recompensa neuronal, lo que explicaría cómo se pueden producir conductas adictivas alimentarias.

Los alimentos preferidos en los atracones suelen ser de un alto contenido calórico. El comedor compulsivo también presenta afecto negativo después del atracón, en forma generalmente de sentimientos de culpabilidad.

Son especialmente frecuentes los atracones nocturnos, antes o incluso después de acostarse.

La mayoría de comedores compulsivos suelen presentar diferentes niveles de sobrepeso u obesidad. Sólo un 20% presentan un peso normal.

Criterios diagnósticos del trastorno por atracón según el DSM4

Otros trastornos alimentarios menos frecuentes

Megarexia

Se puede considerar la megarexia como la antítesis de la anorexia nerviosa. Suelen ser personas obesas que se ven delgadas; Perciben su gordura como un sinónimo de fuerza y vitalidad. No sienten necesidad de cuidar su dieta y se suelen atiborrar de todo tipo de comida basura.

Vigorexia

Se caracteriza por una preocupación obsesiva por el físico y la percepción distorsionada del esquema corporal (dismorfofobia) . Existen dos variantes: la extrema actividad del deporte buscando un gran desarrollo muscular o la ingesta compulsiva para subir de peso por verse excesivamente delgado.  Se suelen consumir grandes cantidades de proteínas e hidratos de carbono e incluso caer en el consumo de esteroides que pueden producir cambios repentinos de humor. Es más frecuente en hombres.

Permarexia

Obsesión con el sobrepeso y con el miedo a engordar. Estas personas se someten de forma permanente a dietas hipocalóricas. Tienen riesgo de acabar sufriendo anorexia o bulimia . No suelen recurrir al vómito, ni a la utilización de fármacos, diuréticos o laxantes, pero pueden acabar sufriendo serias descompensaciones orgánicas.

Tratamiento de los trastornos de la alimentación:

Las terapias más eficaces son las de orientación cognitivo conductual o las de tipo sistémico.

En la terapia cognitivo-conductual se busca conseguir cambios duraderos en los pensamientos distorsionados y las emociones negativas relacionados con el peso y el esquema corporal, y en su sistema de valores para reconstruir una identidad que ayude a la persona a recuperar su bienestar psicológico y emocional.

Así mismo, a lo largo del tratamiento se trabajará para instaurar hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico y que el paciente aprenda a controlar las conductas de ingesta inadecuada y las conductas de purga, si se producían. Se dotará al paciente de los recursos necesarios para mejorar sus relaciones personales, sociales y familiares, y que pueda afrontar adecuadamente situaciones de estrés y ansiedad, evitando caer en antiguos patrones de conducta insanos.

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