Psicólogo sanitario · Máster en terapia de conducta · Nº Col.: G-3685

Lecturas: Terapia

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Pensamientos automáticos

Pensamientos automáticos

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La terapia cognitiva reconoce que hay una interdependencia entre pensamientos, emociones y conductas. Según la metáfora de la mente-computadora, el ser humano es visto como un sistema que procesa la información que le llega de su entorno.

Las personas construimos activamente nuestro conocimiento seleccionando, codificando, almacenando y recuperando dicha información para emitir alguna respuesta en forma de conducta o emoción. Y antes de emitirla, categorizamos, evaluamos y dotamos de significado  un estímulo, en función de nuestros conocimientos provenientes de experiencias previas, es decir, de nuestros esquemas cognitivos.

En la terapia cognitiva de Beck los esquemas cognitivos son patrones de pensamiento relativamente estables que dotan de regularidad a las interpretaciones que hacemos de la realidad. Nos ayudan a categorizar nuestras experiencias y percepciones, a dotarlas de sentido y también nos permiten planificar estrategias para afrontar problemas, metas y objetivos.

Los esquemas tienen originalmente una función adaptativa que facilita la supervivencia y se van formando a partir de la dotación genética y la interacción del individuo con su medio, pero a veces, aunque en un primer momento pudieran haber sido útiles, la persona puede seguir utilizándolos de forma automática, excesivamente rígida y poco ajustada, pudiendo ocasionar diferentes tipos de trastornos.

Los esquemas se sitúan en un continuo entre la actividad y la inactividad, denominándose hipervalentes, los que siempre están activados y latentes los que se activan solo en situaciones muy particulares.  De la misma forma también pueden ser más o menos modificables.

Tenemos que hablar también de otros conceptos para terminar de describir los aspectos fundamentales del procesamiento mental según la terapia cognitiva: Creencias, pensamientos automáticos y distorsiones cognitivas.

Las creencias están constituidas por el contenido de los esquemas y resultan de la interacción entre estos y la realidad y pueden ser de dos tipos básicamente:

Creencias nucleares: Son las relacionadas con nuestro sentido de identidad, con nuestros valores vitales y son resistentes al cambio. Yo soy, yo parezco, yo no puedo, yo merezco, yo debo… Cuando son cuestionadas generan incertidumbre, inseguridad o incluso angustia.

Creencias periféricas: Relativas a temáticas más secundarias. Son más fáciles de cambiar que las nucleares. Por ejemplo, es imperdonable equivocarse, o tenemos derecho a cambiar de opinión.

Pensamientos automáticos: el pensamiento proporciona fluidez a la conciencia y puede ser definido desde la psicopatología según tres aspectos: forma, curso o velocidad y contenido.

Es el contenido el que se verá alterado fundamentalmente en los pensamientos automáticos pudiendo producir ideas fóbicas y obsesivas comúnmente, o en casos más graves ideas sobrevaloradas (a medio camino entre el pensamiento normal y el delirio) o incluso delirantes. El delirio sería una falsa creencia basada en una deducción incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida, a pesar de la creencia general y de las pruebas irrefutables y evidentes de lo contrario.

Características de los pensamientos automáticos

  • Son comunes en cualquier persona ya que la mayor parte de nuestras acciones son de tipo no controlado o inconsciente, pero en los trastornos psicológicos se hacen muy intensos y frecuentes.
  • Son una representación equivocada o disfuncional de la realidad o de uno mismo.
  • Tienden a magnificar, dramatizar o catastrofizar.
  • Suelen ser negativos, menos en casos de manía, hipomanía o narcisismo, que se suelen caracterizar por un optimismo desligado de la realidad o incluso temerario.
  • Son involuntarios, de naturaleza refleja y menos controlables que los voluntarios. La terapia cognitiva dispone de técnicas para hacerlos más conscientes y controlables.
  • Suelen ser muy específicos y breves, pero pueden ser muy intensos y repetitivos
  • Consistentes con un estado emocional intenso y puntual o con un rasgo de personalidad. Con frecuencia el paciente es más consciente de la emoción asociada o provocada por el PA que del pensamiento mismo.
  • Tienen aparentemente un alto grado de verosimilitud aceptándose como verdaderos sin pararse a analizarlos.
  • Pueden ser de naturaleza verbal o consistir en imágenes o aparecer en una mezcla de ambas modalidades.

Las distorsiones cognitivas son conclusiones o productos cognitivos ilógicos o equivocados que podemos encontrar en nuestros pensamientos automáticos. Se corresponden con el aspecto que nos habla de la validez de un pensamiento automático, de hasta qué punto son verdaderos o falsos, basándonos siempre en su evidencia empírica o lógica y racional. Las distorsiones cognitivas nos permiten categorizar nuestros pensamientos automáticos en diferentes tipos de errores cognitivos. Esto lo detallaremos en otro artículo próximamente.

La terapia cognitiva dispone de un amplio repertorio de técnicas para detectar y controlar o cambiar los pensamientos automáticos, ya sean estos negativos, que suele ser lo más habitual, o inadecuadamente positivos u optimistas, como sucede en la manía, y más frecuentemente en el narcisismo o en casos de dependencia emocional.

Pero en general cada pensamiento automático se suele evaluar a tres niveles: lógico, empírico (si dispone de evidencia o no) y pragmático (en función de su utilidad). El terapeuta irá ayudando al paciente a detectar y controlar y cambiar sus pensamientos automáticos enseñándole a hacer registros de pensamiento, la relación entre conducta, emociones y cognición, y siguiendo los principios del diálogo socrático, el empirismo colaborativo y el descubrimiento guiado según sea el caso y las distintas fases de la terapia.

De esto hablaremos en otro artículo sobre la reestructuración cognitiva o cambio de pensamiento que usamos en la terapia cognitiva en su modalidad online.

Francisco Porto

Psicólogo Sanitario, Master en Terapia de Conducta y fundador de tu psicólogo-online en 2007


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¿Deprimido? Haga lo que más le guste

 Las terapias centradas en el cambio de conducta son tan eficaces como las que modifican los pensamientos  para  tratar los trastornos del ánimo.

350 millones de personas de todo el mundo sufren depresión. Existen diferentes técnicas para este trastorno, pero ninguna cuenta con más respaldo científico que la terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta técnica introspectiva se basa en enseñar a los pacientes a reconocer y reformular los pensamientos problemáticos. Desde hace unos años los psicoterapeutas disponemos de otra opción: La terapia de activación conductual (AC),  que está demostrando ser tan eficaz como la TCC.

La activación conductual es una técnica extrospectiva en la que se  intenta modificar las acciones en lugar de los pensamientos. Se parte de la premisa de que los actos y los pensamientos están vinculados. Cuando un paciente aprecia y disfruta de la naturaleza y la familia, el terapeuta puede animarle a que vaya con frecuencia al parque con sus nietos.

De esta forma reforzará las conductas gratificantes al relacionarse más con el mundo exterior, cosa que puede ser especialmente difícil para las personas deprimidas, y creará una alternativa actividades no tan positivas, como rumiar una pérdida.

La intervención mediante Activación Conductual tiene en cuenta dos aspectos fundamentales:

  • El contexto o situación que provoca la conducta.
  • La función o efectos que tiene esa conducta en el paciente.

En la Activación Conductual  se evalúa y analiza tanto los acontecimientos de la vida del paciente, como las respuestas conductuales que da a estas situaciones.

Uno de los principios básicos de la  activación conductual defiende que  la persona con depresión cae en multitud de comportamientos evitativos que son efecto de la falta de refuerzo positivo y de la falta de estímulos positivos. Esta evitación se manifiesta mediante la interrupción de las tareas y actividades diarias, a través de rumiación del pensamiento o con la disminución de interacción con otras personas.

La AC existe desde hace bastantes años y algunos de sus elementos son ya parte de la Terapia Cognitivo Conductual o TCC. Su origen se encuentra en las técnicas conductuales que se aplicaban en la Terapia cognitiva de Beck. Pero hasta ahora no se habían puesto a prueba con el rigor necesario para evaluar su eficacia como técnica válida por sí misma.

En uno de los mayores estudios de ese tipo se dirigió una colaboración de 18 investigadores británicos para comparar directamente la AC y la TCC. Asignaron una de las dos terapias, de 16 semanas de duración, a 440 pacientes con depresión y examinaron sus progresos al cabo de 6, 12 y 18 meses después de iniciar el tratamiento. El artículo publicado en The Lancet reveló que ambos tratamientos resultaban igual de eficaces. Al cabo de un año casi dos tercios de los pacientes de ambos grupos redujeron al menos el 50 por ciento en sus síntomas.

Ventajas de la Activación Conductual

Rapidez

La AC se puede aplicar de forma más rápida que la TCC, con su misma eficacia.

Eficiencia

Los pacientes deprimidos podrían comenzar con terapias más sencillas, como la AC, y buscar atención más especializada en caso de no funcionaran. Los trabajadores sanitarios con menos experiencia podrían poner en práctica la AC tras un corto período de formación, con lo que sería una opción mucho más económica que la TCC, que exige una gran especialización

Alternativa desmedicalizada

El enfoque es similar a la prescripción de medicamentos antidepresivos, cuyo porcentaje de éxito resulta comparable al de tales terapias. La activación conductual podría ser un primer paso eficaz en el tratamiento sin los importantes efectos secundarios que presentan los antidepresivos. Además los beneficios de la AC y TCC se mantienen meses o años después de finalizar el tratamiento, cosa que no suele ocurrir con los antidepresivos.

Terapia totalmente personalizada

la AC no trata de aumentar simplemente el número de conductas que pueden parecer positivas. El análisis funcional de conducta detectará cuales son los comportamientos significativos en ese momento para el paciente que se deben reforzar.

Terapia online

La activación conductual es perfectamente aplicable como terapia online. Si crees que estas sufriendo una depresión y estás interesado en comenzar una terapia puedes contactarnos. Resolveremos encantados tus dudas y preguntas.

Francisco Porto

Psicólogo Sanitario y Master en terapia de conducta.

 


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La psicoterapia puede aliviar algunas dolencias físicas

Las dolencias físicas no se hallan tan divorciadas de los procesos mentales como suele creerse. Las investigaciones revelan cada vez más ejemplos en los que las molestias físicas son concomitantes con ciertos trastornos psicológicos. Según varios estudios recientes, al tratar la mente se mejora la salud física. Veamos algunos casos.

 

Gastritis y ansiedad

Entre quienes sufren gastritis (molestias estomacales e intestinales, entre ellas, ardor de estómago, náuseas y dolores abdominales) se dan el doble de casos de ansiedad y de otros trastornos del estado anímico que entre la población general, según un estudio publicado en el Journal of Psychiatric Research en enero. Incluso en pacientes sin dolencias mentales diagnosticadas, la psicoterapia mejora la salud intestinal, como revelaba en febrero un artículo en línea del Asian Journal of Psychiatry. Pacientes que sufrían dispepsia recibieron durante 16 semanas una terapia orientada a facilitarles la identificación y corrección de pautas disfuncionales en las relaciones interpersonales (método de tema central de conflicto relacional). Al finalizar la psicoterapia mostraron una mejoría de los síntomas relacionados con su dolencia gastrointestinal. También su salud mental mejoró, situación que perduró al menos un año.

 

Tínnitus y estrés

Los acúfenos o tínnitus (un zumbido o tintineo incesante en los oídos) afectan a millones de personas. Un estudio publicado en línea en Quality of Life en enero, indicaba que alrededor de la mitad de quienes sufren acúfenos padecen algún trastorno mental, resultado que confirman los hallazgos de una investigación previa. En un estudio de 2012 se había encontrado que el estrés emocional mostraba una mayor correlación con el tínnitus que otros factores de riesgo ya conocidos, probablemente, porque las regiones cerebrales que procesan las emociones se hallan en estrecha conexión con los sistemas auditivos. Un trabajo publicado en Mindfulness también en enero confirmó que la reducción del estrés a través de la meditación plena aliviaba los síntomas de los acúfenos y atenuaba la percepción de la molestia.

 

Asma y depresión

Se ha apuntado una posible vinculación entre asma y depresión. Según constataba un estudio publicado en línea en Psychosomatic Medicine en 2012, una tercera parte de los enfermos de asma padecían asimismo depresión. Además, tales individuos habían visitado con mayor frecuencia las urgencias hospitalarias a lo largo del año que duró el ensayo. Estas observaciones hacen pensar que el tratamiento de la depresión podría aliviar los ataques asmáticos en quienes sufren ambos trastornos.

 

Migraña y trastorno de pánico

Las personas que sufren migraña presentan una probabilidad cuatro veces mayor que la población general de sufrir un trastorno de pánico, concluía en enero un metaanálisis publicado en Headache: The Journal of Head and Face Pain. Es decir, estas personas padecen ataques de ansiedad tan intensos que, aterrorizados, quedan incapacitados. Los efectos de la migraña en estos casos son todavía más exacerbados, más frecuentes e incapacitantes. Todd A. Smitherman, de la Universidad de Mississippi y coautor del artículo, advierte de la «estricta necesidad» de investigar si el tratamiento del trastorno de pánico puede reducir la frecuencia e intensidad de las migrañas.

Rodriguez, Tori

www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro


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Psicólogos en banda ancha

“Me decidí a ofrecer un servicio on line de ayuda psicológica porque era algo que podía acercar la psicoterapia a personas que tenían dificultades para acceder a la psicoterapia presencial, ya sea porque viven en zonas rurales alejadas de gabinetes psicológicos o en poblaciones pequeñas y temen ser estigmatizadas si se conoce que acuden a un psicólogo, o personas que no disponen de mucho tiempo libre y pueden ahorrarse el tiempo de los desplazamientos, personas que sufren algún impedimento físico o mental que les dificulta la salida de sus casas (obesidad, convalecencia, fracturas, agorafobia, fobia social…), personas que debido a la naturaleza de su problema no se atreverían a contarlo cara a cara y también personas que no pueden permitirse un tratamiento presencial ya que suelen ser más caros.Y opté por ofrecer únicamente esta modalidad porque me parecía que tenía más posibilidades de éxito. Conozco casos recientes de colegas que tuvieron que cerrar el gabinete presencial poco después de montarlo por escasez de clientela y por no poder soportar los gastos que ocasionaba”, explica Francisco Porto Pérez, responsable de www.tupsicólogo-online.es Pero su iniciativa no es nueva ni inusual. La ciberterapia o consulta psicológica a través de internet comenzó a mediados de los noventa en Estados Unidos y en seguida se probó en Europa y Latinoamérica, y su uso está más extendido de lo que podría parecer. Existen entidades que ya se han encargado de regular su ejercicio y de establecer un código ético para los sitios web relacionados con la salud mental.

El psiquiatra Luis I. Mariani, presidente de la Sociedad Iberoamericana de SaludMental en Internet (Sismi) está convencido de que el fenómeno va a más y de que, en el futuro, la psicoterapia virtual irá reemplazando a la presencial. “Cuando dispongamos de sistemas de transmisión de datos multisensoriales de alta calidad y en tres dimensiones, la experiencia terapeuta-paciente va a ser muy similar a la presencial”, comenta. Por timidez, porque viven alejados, por falta de tiempo o por no salir de casa, cada vez son más quienes optan por la ciberterapia, consultas psicológicas vía Pero ¿qué tipo de problemas pueden resolverse con un psicólogo a distancia y cómo trabajan?

La oferta de terapias psicológicas por internet es amplísima y no faltan profesionales que apuestan incluso por el psicoanálisis vía on line, si bien esta última suscita polémica. La opinión mayoritaria entre los especialistas es que la consulta virtual puede utilizarse en el caso de problemas o preocupaciones de la vida cotidiana (dificultades en el trabajo, con los hijos, con los estudios, miedo a equivocarse con una decisión…) o trastornos mentales leves que no requieren de una intervención psicológica en profundidad ni de medicación, y nunca para cuadros psicóticos o depresivos graves o que impliquen a terceras personas. Pero entremedias queda un abanico de trastornos sobre el que las opiniones no están tan claras. Francisco Porto relata que la mitad de las consultas que atiende son por problemas de pareja, seguidas de las relacionadas con trastornos sexuales, fobias sociales, ansiedad, depresiones o trastornos alimentarios, y que mediante chat o por teléfono es posible llevar a cabo una terapia muy similar a la que se haría en una sesión presencial. En cambio, el psicólogo Pablo Ruisoto, que lleva cinco años combinando la consulta presencial con la virtual en el Instituto de Ciencias del Comportamiento (ICC), asegura que descarta la consulta on line en los problemas de pareja y los que exigen contactar con otros familiares. “En realidad nuestro asesoramiento es verbal, de modo que hacerlo a distancia no invalida nada; lo que ocurre es que en casos en los que es importante contar con la presencia de otros miembros del entorno o ver la interacción de la pareja cara a cara –desde cómo discuten hasta cómo entran en la consulta–, hacerlo a través de la cámara de un ordenador resulta incómodo y no te permite tener una visión de conjunto para obtener toda la información”, explica Ruisoto. El doctor Mariani sostiene que la psicoterapia de orientación cognitiva conductual puede canalizarse perfectamente a través de internet “y es la que ha demostrado mayor eficacia en el tratamiento de los trastornos que con mayor frecuencia afectan a los adultos, como los trastornos de ansiedad, de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, ansiedad social, fobias y la depresión menor o distimia”. Sin embargo, Vicente Prieto, vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid, opina que determinadas técnicas de relajación o de desensibilización sistemática para las fobias son inviables a distancia. “Hay muchos casos que requieren enfrentar a la persona a ciertas situaciones o entrenarla en habilidades sociales que exigen que el psicólogo la acompañe en su entorno cotidiano, y esos no pueden abordarse por internet”, precisa. Pablo Ruisoto explica que, en su caso, lo primero que hace cuando le llega un paciente a través de internet es evaluar cada caso concreto para ver si lo puede atender por esta vía o si requiere un tratamiento cara a cara. En su opinión, la consulta psicológica a distancia es válida y tan eficaz como la presencial para todos aquellos casos en que el objetivo sea asesorar o diseñar un plan de intervención que se pueda transmitir con el lenguaje, puesto que la videoconferencia o la conexión en banda ancha con cámara y micrófono permite oír y ver prácticamente igual que si el cliente estuviera cara a cara en el despacho.

No obstante, los profesionales admiten que se encuentran con un obstáculo importante en la consulta  virtual porque son muy pocos los pacientes que solicitan el uso de la cámara. “Esto hace que se pierda la información no verbal del cliente, como la forma de presentarse, el lenguaje corporal o el tono de voz, y eso puede dificultar en algunos casos el diagnóstico de algún trastorno psicótico o de la personalidad o percibir el estado emocional del paciente en algunos momentos, todo lo cual sería más fácilmente detectable en una entrevista presencial”, reconocen Mariani y Porto. Este último apunta otro  problema intrínseco a la terapia online: “Al basarse en el lenguaje escrito, todas las tareas que rodean la terapia requieren de mucho más tiempo que la presencial; lo que el cliente lee en unos segundos puede tardar varios minutos en escribirse cuando se trata de un mail; el primer contacto, las sesiones y orientaciones, el envío de material de apoyo como cuestionarios y escalas, las instrucciones de las diversas técnicas, el aclarar dudas, motivar o aconsejar a los clientes en los mails que se intercambian entre sesiones, etcétera, hacen que se alarguen considerablemente las jornadas”. En cambio, cree que las sesiones virtuales tienen la ventaja de que, al quedar registradas, pueden ser consultadas en cualquier momento por el paciente o el profesional, “lo que facilita que el primero pueda asimilar mejor las pautas e instrucciones que se le dieron al releerlas y, al segundo, hacer un mejor seguimiento y consultar informaciones antiguas que pueden resultar reveladoras junto a otras más recientes. Y la comodidad de asesorarse mediante correo electrónico o chat  también anima a más personas a obtener una orientación profesional para problemas o dificultades ocasionales que no recabarían si tuvieran que acudir a consulta.

Y ¿quiénes buscan ayuda psicológica virtual? “La mayoría de mis pacientes,  en torno al 80%,son mujeres, de entre 21 y 45 años, con estudios universitarios, que viven en ciudades pequeñas o pueblos; también tengo pacientes que por trabajo o estudios se encuentran en el extranjero y prefieren consultar a un psicólogo en su lengua materna”, responde Porto. Ruisoto no ve grandes diferencias entre quienes consultan por mail y quienes acuden al despacho, salvo que los primeros son algo más jóvenes y son personas acostumbradas a las nuevas tecnologías. Son muchos los pacientes que eligen la vía virtual animados por la comodidad de no tener que desplazarse para comunicarse con su psicoterapeuta, bien porque tienen problemas físicos o psíquicos (agorafobia) para moverse, bien por falta de tiempo o porque a través de internet pueden atenderse con el profesional que quieran residan donde residan. Pero también hay un grupo que llega a estas consultas virtuales por timidez, en busca de anonimato o porque por mail o chat se encuentran más desinhibidos que cara a cara. “He tenido clientes que habían estado anteriormente en terapia presencial y que me revelaron aspectos de su problema que nunca antes se habían atrevido a contar y eran factores importantes para poder evaluar y tratar correctamente el problema”, confiesa el responsable de Tu psicólogo-online.

Claro que a las consultas virtuales de psicología también llegan muchas personas en busca de respuestas milagro y, por supuesto, gratuitas para sus problemas cotidianos. “Recibimos muchos correos electrónicos pidiendo ayuda sobre problemas de pareja o con los hijos de personas angustiadas que buscan una solución mágica, que creen que con la respuesta que les darán por mail se resolverán esos problemas; y no es así, no hay frases mágicas, la consulta psicológica online es igual que la presencial, requiere de una planificación y de una intervención”, explica Pablo Ruisoto. Y advierte también de que el hecho de hacerla por internet no quiere decir que la consulta psicológica sea gratuita, aunque es cierto que es más económica que una de carácter convencional. En su caso, una sesión on line cuesta 35 euros, frente a los 60 de una presencial. “Hay un alto porcentaje de personas que cuando respondemos a su mail explicando que tratar su problema requiere de varias sesiones y de un plan de intervención personalizado y les explicamos las condiciones  económicas y que no podemos concretarles nada hasta que hayan aceptado estas, desisten y no volvemos a saber de ellos; en cambio, en la consulta presencial, el 99% de los pacientes que llegan prosiguen”, dice el psicólogo de ICC. Pero, más allá del coste, ¿qué hay que tener en cuenta cuando se busca atención Psicológica online? “Lo primero, antes de asesorarse sobre nada, es saber con quién estás tratando, si es un profesional colegiado o no, y que ofrece garantías de solvencia, porque si no sus consejos en vez de ayudar pueden perjudicar”, subraya el vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid. Y advierte que no siempre es así, pues al colegio llegan quejas de pacientes que se han estado tratando con personas que no eran ni psicólogos ni psiquiatras, o que han recibido consejos que no podían aplicar. El presidente de la Sociedad Iberoamericana de Salud Mental en Internet también aconseja cerciorarse de la idoneidad del terapeuta virtual, “como en la vida real”. Su recomendación es optar por profesionales que expongan su currículum y su número de colegiado para que puede verificarse, y recuerda que los sitios web acreditados por la Sismi o por Health On the Nent (HON) ofrecen una mayor garantía para el usuario. Ruisoto considera que una garantía adicional es comprobar que detrás de una consulta virtual hay también una institución física, y que el profesional en cuestión tiene una formación específica para el problema para el que buscamos ayuda. “No vale cualquier psicólogo de los que hay en internet, igual que no  vale cualquier psicólogo que tenga consulta con paredes y sillas”, opina. Por otra parte, Francisco Porto aconseja tomar precauciones para evitar que el material de las sesiones pueda llegar a manos de otras personas, lo cual violaría el principio de privacidad. Son útiles para la prevención del filtrado de datos el uso de contraseñas y de herramientas para la verificación de los usuarios, entre otras medidas de seguridad. En cuanto a la efectividad de los tratamientos psicológicos a distancia, Porto asegura que está comprobado que la mejoría del paciente tiene más que ver con la calidad de la relación que es capaz de construir el terapeuta con el paciente que con las técnicas en sí mismas. “Calidad, empatía, autenticidad y consideración positiva son características que los terapeutas deben emplear con sus pacientes para que puedan encontrar mejoría en sus problemas, y esas características son perfectamente aplicables por chat escrito, por teléfono o a través de micro y webcam”, relata el especialista. Mariani opina que el tratamiento por internet “resulta eficaz sólo cuando los trastornos mentales que van a ser abordados tienen como indicación exclusiva de tratamiento la psicoterapia, sin necesidad de medicación, ya que no es posible medicar por internet”. Vicente Prieto, por su parte, cree que el tratamiento virtual es eficaz cuando se trata de aconsejar y de dar estrategias para problemas de la vida cotidiana del paciente, pero considera que no es una alternativa válida para sustituir una intervención psicológica en profundidad.

 

¿POR QUÉ GUSTA?

Por…

ANONIMATO. Hay personas que, por vergüenza, por estar expuestas a la opinión pública, por miedo a que las estigmaticen, prefieren no verse con el psicólogo.

INTIMIDAD. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos, más libres para expresar lo que sienten y ser más directos si no tienen al terapeuta delante.

COMODIDAD. En internet las distancias no existen; eliges el profesional que quieres vivas donde vivas; ahorras tiempo y te puedes conectar aunque estés de viaje.

DISCAPACIDAD. Es una buena solución para personas que tienen reducida la movilidad física por una discapacidad o por una convalecencia, por fobia social, obesidad…

ECONOMÍA. Las sesiones virtuales con el psicólogo acostumbran a ser entre un 40% y un 50% más baratas que las sesiones presenciales.

 

MAYTE RIUS

SUPLEMENTO ESTILOS DE VIDA

LA VANGUARDIA

 


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Formas de pago

  • Ingreso o transferencia bancaria: Recuerda que mediante esta modalidad, puede tardarse varios días en recibir el pago y si se hace por transferencia la entidad bancaria puede cobrar una pequeña comisión.
  • Tarjeta de crédito o débito: Esta forma de pago inmediato es cómoda, rápida y no conlleva ningún gasto adicional para el cliente. Al realizar el pago se conecta con la web segura de la entidad bancaria donde se le pide el número y fecha de caducidad de su tarjeta. Los datos se transmiten cifrados a la entidad bancaria sin que en ningún momento Tu psicólogo-online tenga acceso a esos datos. Una vez autorizada la transacción por la entidad emisora de la tarjeta, la pasarela de pagos de la entidad bancaria informará del resultado de la operación tanto al emisor como al destinatario del abono.
  • PayPal: A través de PayPal puedes realizar pagos por internet de forma segura, sin tener que enviar tus datos bancarios cada vez que realices una compra. Acepta tarjetas de crédito, tarjetas de débito y transferencias bancarias. El servicio de transferencias de PayPal permite cargar el importe de las compras directamente en la cuenta bancaria del comprador y realizar el ingreso inmediatamente en la del vendedor. La operación no tiene comisión para el comprador, ni por parte de PayPal ni de la entidad bancaria, pero nos hemos vistos a añadir un recargo para compensar las elevadas tarifas que nos cobra Paypal que puede llegar al 4,8% en el caso de una orientación por mail. Puede elegir otra forma de pago si quiere evitarlo. Muchas gracias.

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