Psicólogo sanitario · Máster en terapia de conducta · Nº Col.: G-3685

Psicólogos en banda ancha

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Psicólogos en banda ancha

“Me decidí a ofrecer un servicio on line de ayuda psicológica porque era algo que podía acercar la psicoterapia a personas que tenían dificultades para acceder a la psicoterapia presencial, ya sea porque viven en zonas rurales alejadas de gabinetes psicológicos o en poblaciones pequeñas y temen ser estigmatizadas si se conoce que acuden a un psicólogo, o personas que no disponen de mucho tiempo libre y pueden ahorrarse el tiempo de los desplazamientos, personas que sufren algún impedimento físico o mental que les dificulta la salida de sus casas (obesidad, convalecencia, fracturas, agorafobia, fobia social…), personas que debido a la naturaleza de su problema no se atreverían a contarlo cara a cara y también personas que no pueden permitirse un tratamiento presencial ya que suelen ser más caros.Y opté por ofrecer únicamente esta modalidad porque me parecía que tenía más posibilidades de éxito. Conozco casos recientes de colegas que tuvieron que cerrar el gabinete presencial poco después de montarlo por escasez de clientela y por no poder soportar los gastos que ocasionaba”, explica Francisco Porto Pérez, responsable de www.tupsicólogo-online.es Pero su iniciativa no es nueva ni inusual. La ciberterapia o consulta psicológica a través de internet comenzó a mediados de los noventa en Estados Unidos y en seguida se probó en Europa y Latinoamérica, y su uso está más extendido de lo que podría parecer. Existen entidades que ya se han encargado de regular su ejercicio y de establecer un código ético para los sitios web relacionados con la salud mental.

El psiquiatra Luis I. Mariani, presidente de la Sociedad Iberoamericana de SaludMental en Internet (Sismi) está convencido de que el fenómeno va a más y de que, en el futuro, la psicoterapia virtual irá reemplazando a la presencial. “Cuando dispongamos de sistemas de transmisión de datos multisensoriales de alta calidad y en tres dimensiones, la experiencia terapeuta-paciente va a ser muy similar a la presencial”, comenta. Por timidez, porque viven alejados, por falta de tiempo o por no salir de casa, cada vez son más quienes optan por la ciberterapia, consultas psicológicas vía Pero ¿qué tipo de problemas pueden resolverse con un psicólogo a distancia y cómo trabajan?

La oferta de terapias psicológicas por internet es amplísima y no faltan profesionales que apuestan incluso por el psicoanálisis vía on line, si bien esta última suscita polémica. La opinión mayoritaria entre los especialistas es que la consulta virtual puede utilizarse en el caso de problemas o preocupaciones de la vida cotidiana (dificultades en el trabajo, con los hijos, con los estudios, miedo a equivocarse con una decisión…) o trastornos mentales leves que no requieren de una intervención psicológica en profundidad ni de medicación, y nunca para cuadros psicóticos o depresivos graves o que impliquen a terceras personas. Pero entremedias queda un abanico de trastornos sobre el que las opiniones no están tan claras. Francisco Porto relata que la mitad de las consultas que atiende son por problemas de pareja, seguidas de las relacionadas con trastornos sexuales, fobias sociales, ansiedad, depresiones o trastornos alimentarios, y que mediante chat o por teléfono es posible llevar a cabo una terapia muy similar a la que se haría en una sesión presencial. En cambio, el psicólogo Pablo Ruisoto, que lleva cinco años combinando la consulta presencial con la virtual en el Instituto de Ciencias del Comportamiento (ICC), asegura que descarta la consulta on line en los problemas de pareja y los que exigen contactar con otros familiares. “En realidad nuestro asesoramiento es verbal, de modo que hacerlo a distancia no invalida nada; lo que ocurre es que en casos en los que es importante contar con la presencia de otros miembros del entorno o ver la interacción de la pareja cara a cara –desde cómo discuten hasta cómo entran en la consulta–, hacerlo a través de la cámara de un ordenador resulta incómodo y no te permite tener una visión de conjunto para obtener toda la información”, explica Ruisoto. El doctor Mariani sostiene que la psicoterapia de orientación cognitiva conductual puede canalizarse perfectamente a través de internet “y es la que ha demostrado mayor eficacia en el tratamiento de los trastornos que con mayor frecuencia afectan a los adultos, como los trastornos de ansiedad, de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, ansiedad social, fobias y la depresión menor o distimia”. Sin embargo, Vicente Prieto, vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid, opina que determinadas técnicas de relajación o de desensibilización sistemática para las fobias son inviables a distancia. “Hay muchos casos que requieren enfrentar a la persona a ciertas situaciones o entrenarla en habilidades sociales que exigen que el psicólogo la acompañe en su entorno cotidiano, y esos no pueden abordarse por internet”, precisa. Pablo Ruisoto explica que, en su caso, lo primero que hace cuando le llega un paciente a través de internet es evaluar cada caso concreto para ver si lo puede atender por esta vía o si requiere un tratamiento cara a cara. En su opinión, la consulta psicológica a distancia es válida y tan eficaz como la presencial para todos aquellos casos en que el objetivo sea asesorar o diseñar un plan de intervención que se pueda transmitir con el lenguaje, puesto que la videoconferencia o la conexión en banda ancha con cámara y micrófono permite oír y ver prácticamente igual que si el cliente estuviera cara a cara en el despacho.

No obstante, los profesionales admiten que se encuentran con un obstáculo importante en la consulta  virtual porque son muy pocos los pacientes que solicitan el uso de la cámara. “Esto hace que se pierda la información no verbal del cliente, como la forma de presentarse, el lenguaje corporal o el tono de voz, y eso puede dificultar en algunos casos el diagnóstico de algún trastorno psicótico o de la personalidad o percibir el estado emocional del paciente en algunos momentos, todo lo cual sería más fácilmente detectable en una entrevista presencial”, reconocen Mariani y Porto. Este último apunta otro  problema intrínseco a la terapia online: “Al basarse en el lenguaje escrito, todas las tareas que rodean la terapia requieren de mucho más tiempo que la presencial; lo que el cliente lee en unos segundos puede tardar varios minutos en escribirse cuando se trata de un mail; el primer contacto, las sesiones y orientaciones, el envío de material de apoyo como cuestionarios y escalas, las instrucciones de las diversas técnicas, el aclarar dudas, motivar o aconsejar a los clientes en los mails que se intercambian entre sesiones, etcétera, hacen que se alarguen considerablemente las jornadas”. En cambio, cree que las sesiones virtuales tienen la ventaja de que, al quedar registradas, pueden ser consultadas en cualquier momento por el paciente o el profesional, “lo que facilita que el primero pueda asimilar mejor las pautas e instrucciones que se le dieron al releerlas y, al segundo, hacer un mejor seguimiento y consultar informaciones antiguas que pueden resultar reveladoras junto a otras más recientes. Y la comodidad de asesorarse mediante correo electrónico o chat  también anima a más personas a obtener una orientación profesional para problemas o dificultades ocasionales que no recabarían si tuvieran que acudir a consulta.

Y ¿quiénes buscan ayuda psicológica virtual? “La mayoría de mis pacientes,  en torno al 80%,son mujeres, de entre 21 y 45 años, con estudios universitarios, que viven en ciudades pequeñas o pueblos; también tengo pacientes que por trabajo o estudios se encuentran en el extranjero y prefieren consultar a un psicólogo en su lengua materna”, responde Porto. Ruisoto no ve grandes diferencias entre quienes consultan por mail y quienes acuden al despacho, salvo que los primeros son algo más jóvenes y son personas acostumbradas a las nuevas tecnologías. Son muchos los pacientes que eligen la vía virtual animados por la comodidad de no tener que desplazarse para comunicarse con su psicoterapeuta, bien porque tienen problemas físicos o psíquicos (agorafobia) para moverse, bien por falta de tiempo o porque a través de internet pueden atenderse con el profesional que quieran residan donde residan. Pero también hay un grupo que llega a estas consultas virtuales por timidez, en busca de anonimato o porque por mail o chat se encuentran más desinhibidos que cara a cara. “He tenido clientes que habían estado anteriormente en terapia presencial y que me revelaron aspectos de su problema que nunca antes se habían atrevido a contar y eran factores importantes para poder evaluar y tratar correctamente el problema”, confiesa el responsable de Tu psicólogo-online.

Claro que a las consultas virtuales de psicología también llegan muchas personas en busca de respuestas milagro y, por supuesto, gratuitas para sus problemas cotidianos. “Recibimos muchos correos electrónicos pidiendo ayuda sobre problemas de pareja o con los hijos de personas angustiadas que buscan una solución mágica, que creen que con la respuesta que les darán por mail se resolverán esos problemas; y no es así, no hay frases mágicas, la consulta psicológica online es igual que la presencial, requiere de una planificación y de una intervención”, explica Pablo Ruisoto. Y advierte también de que el hecho de hacerla por internet no quiere decir que la consulta psicológica sea gratuita, aunque es cierto que es más económica que una de carácter convencional. En su caso, una sesión on line cuesta 35 euros, frente a los 60 de una presencial. “Hay un alto porcentaje de personas que cuando respondemos a su mail explicando que tratar su problema requiere de varias sesiones y de un plan de intervención personalizado y les explicamos las condiciones  económicas y que no podemos concretarles nada hasta que hayan aceptado estas, desisten y no volvemos a saber de ellos; en cambio, en la consulta presencial, el 99% de los pacientes que llegan prosiguen”, dice el psicólogo de ICC. Pero, más allá del coste, ¿qué hay que tener en cuenta cuando se busca atención Psicológica online? “Lo primero, antes de asesorarse sobre nada, es saber con quién estás tratando, si es un profesional colegiado o no, y que ofrece garantías de solvencia, porque si no sus consejos en vez de ayudar pueden perjudicar”, subraya el vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid. Y advierte que no siempre es así, pues al colegio llegan quejas de pacientes que se han estado tratando con personas que no eran ni psicólogos ni psiquiatras, o que han recibido consejos que no podían aplicar. El presidente de la Sociedad Iberoamericana de Salud Mental en Internet también aconseja cerciorarse de la idoneidad del terapeuta virtual, “como en la vida real”. Su recomendación es optar por profesionales que expongan su currículum y su número de colegiado para que puede verificarse, y recuerda que los sitios web acreditados por la Sismi o por Health On the Nent (HON) ofrecen una mayor garantía para el usuario. Ruisoto considera que una garantía adicional es comprobar que detrás de una consulta virtual hay también una institución física, y que el profesional en cuestión tiene una formación específica para el problema para el que buscamos ayuda. “No vale cualquier psicólogo de los que hay en internet, igual que no  vale cualquier psicólogo que tenga consulta con paredes y sillas”, opina. Por otra parte, Francisco Porto aconseja tomar precauciones para evitar que el material de las sesiones pueda llegar a manos de otras personas, lo cual violaría el principio de privacidad. Son útiles para la prevención del filtrado de datos el uso de contraseñas y de herramientas para la verificación de los usuarios, entre otras medidas de seguridad. En cuanto a la efectividad de los tratamientos psicológicos a distancia, Porto asegura que está comprobado que la mejoría del paciente tiene más que ver con la calidad de la relación que es capaz de construir el terapeuta con el paciente que con las técnicas en sí mismas. “Calidad, empatía, autenticidad y consideración positiva son características que los terapeutas deben emplear con sus pacientes para que puedan encontrar mejoría en sus problemas, y esas características son perfectamente aplicables por chat escrito, por teléfono o a través de micro y webcam”, relata el especialista. Mariani opina que el tratamiento por internet “resulta eficaz sólo cuando los trastornos mentales que van a ser abordados tienen como indicación exclusiva de tratamiento la psicoterapia, sin necesidad de medicación, ya que no es posible medicar por internet”. Vicente Prieto, por su parte, cree que el tratamiento virtual es eficaz cuando se trata de aconsejar y de dar estrategias para problemas de la vida cotidiana del paciente, pero considera que no es una alternativa válida para sustituir una intervención psicológica en profundidad.

 

¿POR QUÉ GUSTA?

Por…

ANONIMATO. Hay personas que, por vergüenza, por estar expuestas a la opinión pública, por miedo a que las estigmaticen, prefieren no verse con el psicólogo.

INTIMIDAD. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos, más libres para expresar lo que sienten y ser más directos si no tienen al terapeuta delante.

COMODIDAD. En internet las distancias no existen; eliges el profesional que quieres vivas donde vivas; ahorras tiempo y te puedes conectar aunque estés de viaje.

DISCAPACIDAD. Es una buena solución para personas que tienen reducida la movilidad física por una discapacidad o por una convalecencia, por fobia social, obesidad…

ECONOMÍA. Las sesiones virtuales con el psicólogo acostumbran a ser entre un 40% y un 50% más baratas que las sesiones presenciales.

 

MAYTE RIUS

SUPLEMENTO ESTILOS DE VIDA

LA VANGUARDIA

 


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  • Ingreso o transferencia bancaria: Recuerda que mediante esta modalidad, puede tardarse varios días en recibir el pago y si se hace por transferencia la entidad bancaria puede cobrar una pequeña comisión.
  • Tarjeta de crédito o débito: Esta forma de pago inmediato es cómoda, rápida y no conlleva ningún gasto adicional para el cliente. Al realizar el pago se conecta con la web segura de la entidad bancaria donde se le pide el número y fecha de caducidad de su tarjeta. Los datos se transmiten cifrados a la entidad bancaria sin que en ningún momento Tu psicólogo-online tenga acceso a esos datos. Una vez autorizada la transacción por la entidad emisora de la tarjeta, la pasarela de pagos de la entidad bancaria informará del resultado de la operación tanto al emisor como al destinatario del abono.
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