Psicólogo sanitario · Máster en terapia de conducta · Nº Col.: G-3685

Pensamientos automáticos

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Pensamientos automáticos

Pensamientos automáticos

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La terapia cognitiva reconoce que hay una interdependencia entre pensamientos, emociones y conductas. Según la metáfora de la mente-computadora, el ser humano es visto como un sistema que procesa la información que le llega de su entorno.

Las personas construimos activamente nuestro conocimiento seleccionando, codificando, almacenando y recuperando dicha información para emitir alguna respuesta en forma de conducta o emoción. Y antes de emitirla, categorizamos, evaluamos y dotamos de significado  un estímulo, en función de nuestros conocimientos provenientes de experiencias previas, es decir, de nuestros esquemas cognitivos.

En la terapia cognitiva de Beck los esquemas cognitivos son patrones de pensamiento relativamente estables que dotan de regularidad a las interpretaciones que hacemos de la realidad. Nos ayudan a categorizar nuestras experiencias y percepciones, a dotarlas de sentido y también nos permiten planificar estrategias para afrontar problemas, metas y objetivos.

Los esquemas tienen originalmente una función adaptativa que facilita la supervivencia y se van formando a partir de la dotación genética y la interacción del individuo con su medio, pero a veces, aunque en un primer momento pudieran haber sido útiles, la persona puede seguir utilizándolos de forma automática, excesivamente rígida y poco ajustada, pudiendo ocasionar diferentes tipos de trastornos.

Los esquemas se sitúan en un continuo entre la actividad y la inactividad, denominándose hipervalentes, los que siempre están activados y latentes los que se activan solo en situaciones muy particulares.  De la misma forma también pueden ser más o menos modificables.

Tenemos que hablar también de otros conceptos para terminar de describir los aspectos fundamentales del procesamiento mental según la terapia cognitiva: Creencias, pensamientos automáticos y distorsiones cognitivas.

Las creencias están constituidas por el contenido de los esquemas y resultan de la interacción entre estos y la realidad y pueden ser de dos tipos básicamente:

Creencias nucleares: Son las relacionadas con nuestro sentido de identidad, con nuestros valores vitales y son resistentes al cambio. Yo soy, yo parezco, yo no puedo, yo merezco, yo debo… Cuando son cuestionadas generan incertidumbre, inseguridad o incluso angustia.

Creencias periféricas: Relativas a temáticas más secundarias. Son más fáciles de cambiar que las nucleares. Por ejemplo, es imperdonable equivocarse, o tenemos derecho a cambiar de opinión.

Pensamientos automáticos: el pensamiento proporciona fluidez a la conciencia y puede ser definido desde la psicopatología según tres aspectos: forma, curso o velocidad y contenido.

Es el contenido el que se verá alterado fundamentalmente en los pensamientos automáticos pudiendo producir ideas fóbicas y obsesivas comúnmente, o en casos más graves ideas sobrevaloradas (a medio camino entre el pensamiento normal y el delirio) o incluso delirantes. El delirio sería una falsa creencia basada en una deducción incorrecta relativa a la realidad externa que es firmemente sostenida, a pesar de la creencia general y de las pruebas irrefutables y evidentes de lo contrario.

Características de los pensamientos automáticos

  • Son comunes en cualquier persona ya que la mayor parte de nuestras acciones son de tipo no controlado o inconsciente, pero en los trastornos psicológicos se hacen muy intensos y frecuentes.
  • Son una representación equivocada o disfuncional de la realidad o de uno mismo.
  • Tienden a magnificar, dramatizar o catastrofizar.
  • Suelen ser negativos, menos en casos de manía, hipomanía o narcisismo, que se suelen caracterizar por un optimismo desligado de la realidad o incluso temerario.
  • Son involuntarios, de naturaleza refleja y menos controlables que los voluntarios. La terapia cognitiva dispone de técnicas para hacerlos más conscientes y controlables.
  • Suelen ser muy específicos y breves, pero pueden ser muy intensos y repetitivos
  • Consistentes con un estado emocional intenso y puntual o con un rasgo de personalidad. Con frecuencia el paciente es más consciente de la emoción asociada o provocada por el PA que del pensamiento mismo.
  • Tienen aparentemente un alto grado de verosimilitud aceptándose como verdaderos sin pararse a analizarlos.
  • Pueden ser de naturaleza verbal o consistir en imágenes o aparecer en una mezcla de ambas modalidades.

Las distorsiones cognitivas son conclusiones o productos cognitivos ilógicos o equivocados que podemos encontrar en nuestros pensamientos automáticos. Se corresponden con el aspecto que nos habla de la validez de un pensamiento automático, de hasta qué punto son verdaderos o falsos, basándonos siempre en su evidencia empírica o lógica y racional. Las distorsiones cognitivas nos permiten categorizar nuestros pensamientos automáticos en diferentes tipos de errores cognitivos. Esto lo detallaremos en otro artículo próximamente.

La terapia cognitiva dispone de un amplio repertorio de técnicas para detectar y controlar o cambiar los pensamientos automáticos, ya sean estos negativos, que suele ser lo más habitual, o inadecuadamente positivos u optimistas, como sucede en la manía, y más frecuentemente en el narcisismo o en casos de dependencia emocional.

Pero en general cada pensamiento automático se suele evaluar a tres niveles: lógico, empírico (si dispone de evidencia o no) y pragmático (en función de su utilidad). El terapeuta irá ayudando al paciente a detectar y controlar y cambiar sus pensamientos automáticos enseñándole a hacer registros de pensamiento, la relación entre conducta, emociones y cognición, y siguiendo los principios del diálogo socrático, el empirismo colaborativo y el descubrimiento guiado según sea el caso y las distintas fases de la terapia.

De esto hablaremos en otro artículo sobre la reestructuración cognitiva o cambio de pensamiento que usamos en la terapia cognitiva en su modalidad online.

Francisco Porto

Psicólogo Sanitario, Master en Terapia de Conducta y fundador de tu psicólogo-online en 2007


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