Desiderata

Camina plácido entre el ruido y la prisa

y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio.

En cuanto sea posible y sin rendirte,

mantén buenas relaciones con todas las personas.

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El Estrés y el Aumento de Peso

Las rosquillas y los doritos nunca han resuelto los problemas de nadie, sin embargo eso no nos impide buscar consuelo en esa clase de comida.

Cuando el trabajo se hace frenético, cuando los planes se derrumban, cuando las relaciones fallan, tenemos la tendencia de calmar la mente llenando el estómago.

«Todos tenemos nuestra comida reconfortante,” dice Marci Gluck, PhD, psicóloga de investigaciones clínicas con los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Una bolsa de totopos, un plato grande de macarrones con queso, o un cartón de helado de moca bombón, todos pueden hacer que una persona se sienta mejor.

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Miedo a volar: un texto de Gabriel García Marquez

Seamos machos: hablemos del miedo al avión

El único miedo que los latinos confesamos sin vergüenza, y hasta con un cierto orgullo machista, es el miedo al avión. Tal vez porque es un miedo distinto, que no existe desde nuestros orígenes, como el miedo a la oscuridad o el miedo mismo de que se nos note el miedo. Al contrario: el miedo al avión es el más reciente de todos, pues sólo existe desde que se inventó la ciencia de volar, hace apenas 77 años. Yo lo padezco como nadie, a mucha honra, y además con una gratitud inmensa, porque gracias a él he podido darle la vuelta al mundo en 82 horas, a bordo de toda clase de aviones, y por lo menos diez veces.No; al contrario de otros miedos que son atávicos o congénitos, el del avión se aprende. Yo recuerdo con nostalgia los vuelos líricos del bachillerato, en aquellos aviones de dos motores que viajaban por entre los pájaros, espantando vacas, asustando con el viento de sus hélices a las florecitas amarillas de los potreros, y que a veces se perdían para siempre entre las nubes, se hacían tortillas, y había que salir a media noche a buscar sus cenizas del modo más natural: a lomo de mula.

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¿Quieres dejar de fumar?

Lo primero es tener claro, en lo más profundo de uno mismo, que uno quiere dejar el tabaco, cada uno tendrá sus motivos, creo es muy importante analizarlos, para ello apuntamos en un papel y vemos los beneficios que hasta ese momento nos ha aportado el tabaco y en otro papel escribimos losperjuicios obtenidos hasta ese momento y en el futuro, si es que seguimos fumando. Si somos sinceros veremos que el tabaco está dañando seriamente nuestro cuerpo físico a nivel circulatorio, favoreciendo el infarto cardiaco, la trombosis cerebral, la mala oxigenación de nuestros tejidos, especialmente en las extremidades, ha disminuido considerablemente nuestra capacidad pulmonar, se ha formado una bronquitis crónica con tos y expectoración por las mañanas, cada vez nos resfriamos con mayor frecuencia, nuestro gusto y olfato están deteriorados, y, se ha incrementado el riesgo de padecer cáncer de pulmón, laringe, traquea, vejiga, estomago, mama, etc. Los fumadores pierden una media de vida de 10 a 20 años, esto acarrea indescriptibles sufrimientos en todos los seres que aman a los fumadores, pérdida de años de compañía con los seres que amamos, soledad, desesperanza, que sucedería siempre si no fumásemos por otras causas no buscadas, el cigarrillo se puede abandonar siempre que uno lo quiera de verdad, ¡miles de personas lo han dejado!, es sólo cuestión de decir: ¡¡¡basta ya!!!, ni un cigarrillo más para envenenarme, para quemar mi salud, mi vitalidad.

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