¿Has oído hablar del síndrome del pensamiento acelerado?

 

Síntomas físicos como dolores de cabeza y musculares, trastornos intestinales, presión arterial alta, sentir un nudo en la garganta, falta de sueño, insomnio o cansancio al despertarse.

Otros de carácter psíquico como la ansiedad anticipatoria, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, sentirse irritado por la lentitud de otras personas, falta de concentración y de forma muy característica, la falta de memoria, como por ejemplo, dificultad para recordar nombres propios, citas o actividades diarias.

Este conjunto de síntomas pertenece a un síndrome identificado por el Doctor en psiquiatría A. Cury como Síndrome del Pensamiento Acelerado.

Este problema afecta a personas de todas las edades y culturas modernas produciendo un déficit intenso en la calidad de vida socioemocional.

Se trata de una nueva forma de ansiedad generada por el exceso de información, de actividad, preocupación y presiones sociales que pueden acelerar la mente de forma inaudita.

Este exceso de información audiovisual y la intoxicación digital están sobreestimulando la memoria al producir demasiados recuerdos sin anclarse en ninguno llevando a la persona a perder el foco y la concentración. Toda esta información nunca llega a ser elaborada suficientemente, porque apenas recibido el impacto emocional de las imágenes y antes de que pueda realizar una reflexión, otro estímulo se presenta en su mente. Como consecuencia el pensamiento se acelera inútilmente. Actualmente un niño de 7 años ha sido expuesto a más información que la que había recibido hace un siglo un adulto de 70 a lo largo de su vida.

La aceleración del pensamiento predispone a diferentes trastornos emocionales y a una baja tolerancia al estrés. Genera fatiga, errores repetidos, aburrimiento, intolerancia a la soledad, emociones inmaduras y dificultades para soportar la soledad.

Puede decirse que el SPA es un nuevo tipo de ansiedad distinto a los ya conocidos como la ansiedad generalizada, el TOC, la ansiedad postraumática, etc. Estos trastornos de ansiedad se originan en conflictos, la formación de la personalidad, por pérdidas, duelos, etc.

En cambio, el SPA o Síndrome de pensamiento acelerado está causado por el estilo de vida estresante de las sociedades desarrolladas. Esto afecta a niños, adolescentes y adultos que se ven continuamente expuestos a un exceso de información, de actividades y a las redes sociales que los empujan a elaborar pensamientos y emociones de forma intensa y continuada sin necesidad de haber sufrido ningún tipo de trauma.

A pesar de no contar con estadísticas fiables la experiencia de este psiquiatra le lleva a pensar que el problema se está extendiendo y agravando de forma rápida. Hace años un profesor en la Universidad Estatal Paulista afirmó que la mitad de los universitarios lo padecían. El doctor Cury cree que actualmente más de dos tercios de la población pueden estar sufriendo SPA.

Como consecuencia, los estudiantes tienen dificultades para desarrollar un razonamiento profundo. Son más reactivos y les cuesta más internalizar y elaborar sus conflictos de forma inteligente. Les falta coraje para analizar y debatir ideas.

Un profesional con ansiedad va a tener una baja productividad. Piensa mucho, pero su pensamiento será improductivo y sus respuestas menos inteligentes, presentando también dificultades para ser asertivo.

El SPA produce insatisfacción crónica y predispone a trastornos afectivos como la depresión. Convierte a las personas en mendigos emocionales que buscan de forma incesante estímulos para conseguir un poco más de placer.

El psiquiatra brasileño da una serie de pautas para prevenir este síndrome:

Disminuir el tiempo que los niños pasan frente al televisor y darles la posibilidad de establecer vínculos con personas que les enseñen valores como la generosidad, la tolerancia a la diferencia o la ternura.

Recuperar o aprender a contemplar la belleza de las cosas, como un paisaje o unas flores.

Hablar a los hijos también de los fracasos para que entiendan que solo se llega al éxito si se ha fracasado antes.

Se debe pasar de la era de la información a la era del dominio de la propia mente. Debemos aprender a desafiar pensamientos, criticar ideas y ser capaces de reciclar emociones angustiantes.

Es preferible elogiar y aplaudir aciertos y éxitos que centrarse en señalar únicamente errores y fracasos. Los detectores de errores pueden ser excelentes técnicos, pero no son aptos para formar mentes brillantes y emocionalmente sanas.

Francisco Porto

Fuentes

«Padres Brillantes, maestros fascinantes» Augusto Cury

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