Cómo afecta la deshidratación a nuestro estado mental

Todos creemos saber cuando debemos beber. Bebemos cuando tenemos sed, ¿verdad? Es posible que este artículo les parezca a algunos una perogrullada o como mínimo carente de gran interés. Un animal en su medio, en condiciones normales, será muy difícil que se deshidrate. Su instinto lo protege con una serie de conductas automatizadas para mantener un nivel adecuado de salud e higiene. Pero en el ser humano, pese a su gran inteligencia y capacidad de adaptación, esto no siempre es así.

Vivimos en una época donde el sentido común es el menos común de los sentidos. Unos por falta de tiempo, otros por haber sucumbido a la vorágine desinformativa y adictiva de esta sociedad digital, vamos descuidando las reglas más simples y primarias para mantener nuestra salud física y mental.

Cosas tan sencillas como comer, beber, disfrutar, descansar o incluso respirar se van distorsionando a menudo y perdiendo su correcta función. Y esto tiene consecuencias de menor o mayor gravedad. Pero no siempre es fácil ver la relación causa efecto de esos pequeños o grandes errores tan cotidianos y continuados. Hoy trataremos aquí las consecuencias de una buena o mala hidratación, tanto a nivel psicológico como físico.

¿BEBER POCA AGUA PUEDE AUMENTAR LOS SÍNTOMAS DE ANSIEDAD?

Así es. Con la deshidratación aumenta la concentración en nuestro organismo de las hormonas del estrés y la ansiedad como el cortisol y la adrenalina. Esto activa o intensifica los procesos fisiológicos y mentales que normalmente se disparan ante una situación de peligro preparándonos para la huida o la lucha.

Así mismo, beber agua puede paliar uno de los síntomas centrales de la ansiedad y el estrés: La sequedad bucal.

El síndrome de boca seca o xerostomía también puede estar producido por otras causas como son algunas enfermedades autoinmunes, artritis y diabetes, el consumo de fármacos (antihistamínicos, antidepresivos, antiinflamatorios o relajantes musculares principalmente), quimio y radioterapia, falta de vitamina B12, trastornos de las glándulas salivares, o consumo excesivo de alcohol y tabaco.

Beber agua disminuirá o incluso eliminará esta molesta sensación y a la vez disminuirá el nivel de hormonas del estrés en sangre.

¿CÓMO PUEDO SABER QUE ESTOY DESHIDRATADO?

La deshidratación puede darse con diferentes niveles de severidad.

En sus niveles más leves podemos notar:

Sensación de sed

Boca seca

Orina y sudoración escasa

Orina de color oscuro

Piel seca y arrugada

Sensación de cansancio

Embotamiento mental

Somnolencia

Mareo

En casos graves se pueden dar además estos otros signos y síntomas:

Taquicardia

Respiración rápida

Confusión

Desmayo

Shock

Dificultad o imposibilidad para orinar

En bebés o niños pequeños la deshidratación puede presentarse con otros síntomas:

Sequedad de labios y lengua

Llanto sin lágrimas

Falta de micción por más de tres horas

Fiebre alta

somnolencia inusual

Irritabilidad

Ojos hundidos

 

¿DE QUÉ OTRAS FORMAS PUEDE AFECTAR LA DESHIDRATACIÓN A NUESTRO ESTADO MENTAL?

Además de disparar o empeorar los síntomas de ansiedad, beber poca agua puede provocar sensaciones de tristeza o decaimiento, cansancio o una mayor sensación de esfuerzo ante la realización de una tarea física o mental.

A partir de sólo un 2% de deshidratación se han constatado deterioros significativos en la concentración, la memoria a corto plazo, en la atención visual y en los tiempos de reacción aun estímulo.

Esto puede reducir considerablemente nuestro rendimiento en actividades y tareas significativas, o incluso ponernos en riesgo nosotros mismos y a otras personas si estamos realizando una actividad peligrosa.

 

Niña bebiendo agua

 

PAUTAS PARA EVITAR LA ANSIEDAD MEDIANTE UNA ADECUADA HIDRATACIÓN

Llevar consigo una botellita de agua en situaciones que puedan generar cierta ansiedad, estrés o esfuerzo. Por ejemplo, los estudiantes mejorarán su rendimiento si se hidratan de forma regular mientras estudian o incluso durante la realización de exámenes.

También se sentirá más cómodo y posiblemente mejore su eficacia si bebe con cierta frecuencia mientras da una charla o conferencia. Evitará también esas antiestéticas acumulaciones de saliva blanca y espesa en las comisuras de los labios que a veces vemos en algunas personas ansiosas o mayores cuando hablan mucho.

Rehidratarnos regularmente durante las actividades físicas al aire libre. Especialmente si la temperatura ambiente es alta.

Vigila el color de la orina, si está demasiado concentrada o tiene un color intenso podría ser un signo de deshidratación. Una persona correctamente hidratada debería orinar unas 7 u 8 veces diarias y el color de su orina debe ser amarillo claro.

Si vas a conducir en un trayecto largo, especialmente en un día caluroso, debes beber lo suficiente durante el viaje. Como indicábamos anteriormente, la deshidratación puede deteriorar tu nivel de atención y tu tiempo de reacción de forma importante. Y esto es algo que no se ha divulgado lo suficiente, ni le prestamos prácticamente nunca atención. Puede llegar a ser tan peligroso como conducir en estado de ebriedad.

Se debe tener especial cuidado con personas de edad avanzada o niños pequeños. Son dos poblaciones más insensibles a la sensación de sed, por lo que pueden entrar en estado de deshidratación mucho más fácilmente. Esto los hace más vulnerables a padecer las consecuencias de la deshidratación o incluso sufrir un golpe de calor si se exponen a un ambiente excesivamente caluroso.

Además de cuidar el consumo de agua, también nos podemos hidratar mediante la ingesta de caldos y consomés, fríos o calientes, zumos naturales (sin abusar de ellos), te verde, agua de coco, ensaladas y frutas de alto contenido hídrico como la manzana, sandía, naranjas, etc.

Si vas a beber alcohol, ten cuidado de beber suficiente agua entre cada bebida alcohólica y después de la última para minimizar los efectos de la resaca

COMO HACER UNA BEBIDA ISOTÓNICA NATURAL

No es buena idea intentar hidratarse con refrescos ni bebidas isotónicas comerciales ni con bebidas energéticas. Si se ha sudado mucho, es buena idea hacer una bebida isotónica natural con los siguientes ingredientes:

1 litro de agua

2 cucharadas soperas de azúcar

1 cucharadita de café de sal marina o del Himalaya

1 cucharadita de café de bicarbonato

El zumo de un limón o naranja.

¿QUÉ CANTIDAD DE LIQUIDO QUE DEBO TOMAR AL DÍA?

Una recomendación muy extendida es la de tomar entre 6 y 8 vasos (de 20-24 cl) al día. Pero lo cierto es que no vale para todos ni para cualquier momento: no es lo mismo un niño, que un adulto o un anciano, si es verano o invierno, o si es una persona sedentaria o por el contrario desarrolla gran actividad o algún deporte.

Lo ideal es habituarse a beber agua en ciertos momentos a lo largo del día, aunque no tengamos mucha sed. De esta forma, además de hidratarnos adecuadamente, podremos obtener algunos beneficios para nuestra salud:

Al levantarnos:

Uno o incluso dos vasos de agua ayudarán a activarnos y a limpiar nuestro organismo. Hay quien le añade unas gotas de limón. Si se toma tibia, a unos 37º C, y lentamente, tendrá un mayor efecto desintoxicante.

Antes de comer:

Mejor si lo hacemos, como mínimo, 10 o 15 minutos antes.  Ayudará a la digestión y puede favorecer la sensación de saciedad si tenemos problemas de peso. Por el contrario, no conviene ingerir mucho líquido durante las comidas ya que diluirá el ácido estomacal dificultando la digestión.

Antes de ducharnos o tomar un baño:

Beber un vaso entre 15 y 30 minutos antes ayudará a mantener estable nuestra presión sanguínea.

Entre comidas:

Puede evitar que piquemos en exceso ya que a veces confundimos hambre y sed. Si somos fumadores también nos puede ahorrar algún cigarrillo de más. Un buen vaso de agua fresquita puede ser mucho más gratificante. Desgraciadamente, muchos olvidamos la satisfacción que podemos obtener de gestos tan sencillos.

Antes de acostarnos:

Salvo que tengas problemas con tu vejiga, beber un vaso de agua puede prevenir infartos, accidentes cerebro-vasculares y calambres musculares mientras dormimos.

Resumiendo, si tenemos en cuenta todas estas pautas, podremos aumentar o disminuir esa regla general de los 6-8 vasos de agua diarios. También deberemos huir de excesos, ya que consumir una gran cantidad de agua en un periodo corto sin aporte de electrolitos, puede causar hiponatremia, es decir, una concentración baja de sodio en sangre. Sus síntomas son: Hipertensión arterial, confusión, convulsiones, fatiga, apatía, cefalea, irritabilidad, inapetencia, calambres o espasmos musculares, debilidad muscular, náuseas, inquietud, vómitos o diarrea. En casos graves la hiponatremia puede llegar a ser mortal.

Lo fundamental para mantener una correcta hidratación es intentar mantener una rutina e ir probando poco a poco que cantidades y tiempos nos sientan mejor. Y sobre todo estar muy atentos a estas pautas en las circunstancias que puedan ser más críticas, como: olas de calor, ejercicio físico de alta intensidad, si conducimos en un viaje largo, realizamos una actividad peligrosa o si estamos al cuidado de enfermos, ancianos y niños pequeños o bebés.

Francisco Porto

 

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