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Psicólogo sanitario · Máster en terapia de conducta · Nº Col.: G-3685

Lecturas: Terapia

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¿Deprimido? Haga lo que más le guste

 

Ante los trastornos del estado de ánimo, las terapias que se concentran en cambiar la conducta son tan eficaces como las que modifican los pensamientos.

Cerca de 350 millones de personas de todo el mundo sufren depresión. Los terapeutas recurren a numerosas técnicas para poner remedio a este trastorno, pero ninguna cuenta con una base científica más rigurosa que la terapia cognitivo-conductual (TCC). Esta técnica introspectiva se centra básicamente en los patrones de pensamiento, en enseñar a los pacientes a reconocer y reformular el pensamiento problemático. Ahora, sin embargo, los profesionales de la salud mental disponen de otra opción: cada vez más datos indican que la denominada terapia de activación conductual (AC) es tan eficaz como la TCC.

La activación conductual es una técnica extrospectiva con la que el terapeuta intenta modificar las acciones, más que los pensamientos. «La idea es que los actos y los pensamientos están vinculados», explica David Richards, especialista en servicios sanitarios de la Universidad de Exeter. Si, por ejemplo, un paciente valora la naturaleza y la familia, el terapeuta puede animarle a que pasee cada día por el parque con sus nietos. Con ello mejorará la gratificación por relacionarse más con el mundo exterior, cosa que puede ser especialmente difícil para las personas deprimidas, y creará una alternativa a «pasatiempos» más negativos, como darle vueltas a una pérdida. La AC existe desde hace décadas, y algunos de sus elementos forman parte de la TCC, pero hasta ahora nunca se había puesto a prueba con la magnitud y el rigor necesarios para evaluar su potencia relativa como técnica autónoma.

En uno de los mayores estudios de ese tipo, Richards dirigió una colaboración de 18 investigadores adscritos a tres centros de salud mental británicos para comparar directamente la AC y la TCC. Asignaron una de las dos terapias, de 16 semanas de duración, a 440 pacientes con depresión y examinaron sus progresos al cabo de 6, 12 y 18 meses después de iniciar el tratamiento. Tal y como revela en su artículo, publicado en línea el pasado julio en The Lancet, el equipo comprobó que ambos tratamientos resultaban igual de eficaces. Al cabo de un año, cerca de dos tercios de los pacientes de ambos grupos refirieron una reducción de por lo menos el 50 por ciento en sus síntomas.

Tales resultados podrían cambiar las directrices terapéuticas. Los pacientes deprimidos podrían comenzar con terapias más sencillas, como la AC, y buscar atención más especializada en caso de no responder a ellas. El enfoque es similar a la prescripción de medicamentos antidepresivos, cuyo porcentaje de éxito resulta comparable al de tales terapias. «Creemos que la activación conductual es un primer paso eficaz en el tratamiento y este artículo aborda ese punto», afirma George Alexopoulos, psiquiatra geriátrico de la facultad de medicina Weill Cornell, que no ha intervenido en el estudio.

Además, Richards y sus colaboradores han comprobado que los trabajadores sanitarios con menos experiencia pueden poner en práctica la AC tras un corto período de formación, lo que la convierte en una opción más barata que la TCC, que exige una gran especialización. Esa distinción podría propiciar su difusión en los países en desarrollo, donde los recursos de salud mental son notoriamente escasos.

 


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La psicoterapia puede aliviar algunas dolencias físicas

Las dolencias físicas no se hallan tan divorciadas de los procesos mentales como suele creerse. Las investigaciones revelan cada vez más ejemplos en los que las molestias físicas son concomitantes con ciertos trastornos psicológicos. Según varios estudios recientes, al tratar la mente se mejora la salud física. Veamos algunos casos.

 

Gastritis y ansiedad

Entre quienes sufren gastritis (molestias estomacales e intestinales, entre ellas, ardor de estómago, náuseas y dolores abdominales) se dan el doble de casos de ansiedad y de otros trastornos del estado anímico que entre la población general, según un estudio publicado en el Journal of Psychiatric Research en enero. Incluso en pacientes sin dolencias mentales diagnosticadas, la psicoterapia mejora la salud intestinal, como revelaba en febrero un artículo en línea del Asian Journal of Psychiatry. Pacientes que sufrían dispepsia recibieron durante 16 semanas una terapia orientada a facilitarles la identificación y corrección de pautas disfuncionales en las relaciones interpersonales (método de tema central de conflicto relacional). Al finalizar la psicoterapia mostraron una mejoría de los síntomas relacionados con su dolencia gastrointestinal. También su salud mental mejoró, situación que perduró al menos un año.

 

Tínnitus y estrés

Los acúfenos o tínnitus (un zumbido o tintineo incesante en los oídos) afectan a millones de personas. Un estudio publicado en línea en Quality of Life en enero, indicaba que alrededor de la mitad de quienes sufren acúfenos padecen algún trastorno mental, resultado que confirman los hallazgos de una investigación previa. En un estudio de 2012 se había encontrado que el estrés emocional mostraba una mayor correlación con el tínnitus que otros factores de riesgo ya conocidos, probablemente, porque las regiones cerebrales que procesan las emociones se hallan en estrecha conexión con los sistemas auditivos. Un trabajo publicado en Mindfulness también en enero confirmó que la reducción del estrés a través de la meditación plena aliviaba los síntomas de los acúfenos y atenuaba la percepción de la molestia.

 

Asma y depresión

Se ha apuntado una posible vinculación entre asma y depresión. Según constataba un estudio publicado en línea en Psychosomatic Medicine en 2012, una tercera parte de los enfermos de asma padecían asimismo depresión. Además, tales individuos habían visitado con mayor frecuencia las urgencias hospitalarias a lo largo del año que duró el ensayo. Estas observaciones hacen pensar que el tratamiento de la depresión podría aliviar los ataques asmáticos en quienes sufren ambos trastornos.

 

Migraña y trastorno de pánico

Las personas que sufren migraña presentan una probabilidad cuatro veces mayor que la población general de sufrir un trastorno de pánico, concluía en enero un metaanálisis publicado en Headache: The Journal of Head and Face Pain. Es decir, estas personas padecen ataques de ansiedad tan intensos que, aterrorizados, quedan incapacitados. Los efectos de la migraña en estos casos son todavía más exacerbados, más frecuentes e incapacitantes. Todd A. Smitherman, de la Universidad de Mississippi y coautor del artículo, advierte de la «estricta necesidad» de investigar si el tratamiento del trastorno de pánico puede reducir la frecuencia e intensidad de las migrañas.

Rodriguez, Tori

www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro


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Psicólogos en banda ancha

“Me decidí a ofrecer un servicio on line de ayuda psicológica porque era algo que podía acercar la psicoterapia a personas que tenían dificultades para acceder a la psicoterapia presencial, ya sea porque viven en zonas rurales alejadas de gabinetes psicológicos o en poblaciones pequeñas y temen ser estigmatizadas si se conoce que acuden a un psicólogo, o personas que no disponen de mucho tiempo libre y pueden ahorrarse el tiempo de los desplazamientos, personas que sufren algún impedimento físico o mental que les dificulta la salida de sus casas (obesidad, convalecencia, fracturas, agorafobia, fobia social…), personas que debido a la naturaleza de su problema no se atreverían a contarlo cara a cara y también personas que no pueden permitirse un tratamiento presencial ya que suelen ser más caros.Y opté por ofrecer únicamente esta modalidad porque me parecía que tenía más posibilidades de éxito. Conozco casos recientes de colegas que tuvieron que cerrar el gabinete presencial poco después de montarlo por escasez de clientela y por no poder soportar los gastos que ocasionaba”, explica Francisco Porto Pérez, responsable de www.tupsicólogo-online.es Pero su iniciativa no es nueva ni inusual. La ciberterapia o consulta psicológica a través de internet comenzó a mediados de los noventa en Estados Unidos y en seguida se probó en Europa y Latinoamérica, y su uso está más extendido de lo que podría parecer. Existen entidades que ya se han encargado de regular su ejercicio y de establecer un código ético para los sitios web relacionados con la salud mental.

El psiquiatra Luis I. Mariani, presidente de la Sociedad Iberoamericana de SaludMental en Internet (Sismi) está convencido de que el fenómeno va a más y de que, en el futuro, la psicoterapia virtual irá reemplazando a la presencial. “Cuando dispongamos de sistemas de transmisión de datos multisensoriales de alta calidad y en tres dimensiones, la experiencia terapeuta-paciente va a ser muy similar a la presencial”, comenta. Por timidez, porque viven alejados, por falta de tiempo o por no salir de casa, cada vez son más quienes optan por la ciberterapia, consultas psicológicas vía Pero ¿qué tipo de problemas pueden resolverse con un psicólogo a distancia y cómo trabajan?

La oferta de terapias psicológicas por internet es amplísima y no faltan profesionales que apuestan incluso por el psicoanálisis vía on line, si bien esta última suscita polémica. La opinión mayoritaria entre los especialistas es que la consulta virtual puede utilizarse en el caso de problemas o preocupaciones de la vida cotidiana (dificultades en el trabajo, con los hijos, con los estudios, miedo a equivocarse con una decisión…) o trastornos mentales leves que no requieren de una intervención psicológica en profundidad ni de medicación, y nunca para cuadros psicóticos o depresivos graves o que impliquen a terceras personas. Pero entremedias queda un abanico de trastornos sobre el que las opiniones no están tan claras. Francisco Porto relata que la mitad de las consultas que atiende son por problemas de pareja, seguidas de las relacionadas con trastornos sexuales, fobias sociales, ansiedad, depresiones o trastornos alimentarios, y que mediante chat o por teléfono es posible llevar a cabo una terapia muy similar a la que se haría en una sesión presencial. En cambio, el psicólogo Pablo Ruisoto, que lleva cinco años combinando la consulta presencial con la virtual en el Instituto de Ciencias del Comportamiento (ICC), asegura que descarta la consulta on line en los problemas de pareja y los que exigen contactar con otros familiares. “En realidad nuestro asesoramiento es verbal, de modo que hacerlo a distancia no invalida nada; lo que ocurre es que en casos en los que es importante contar con la presencia de otros miembros del entorno o ver la interacción de la pareja cara a cara –desde cómo discuten hasta cómo entran en la consulta–, hacerlo a través de la cámara de un ordenador resulta incómodo y no te permite tener una visión de conjunto para obtener toda la información”, explica Ruisoto. El doctor Mariani sostiene que la psicoterapia de orientación cognitiva conductual puede canalizarse perfectamente a través de internet “y es la que ha demostrado mayor eficacia en el tratamiento de los trastornos que con mayor frecuencia afectan a los adultos, como los trastornos de ansiedad, de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, ansiedad social, fobias y la depresión menor o distimia”. Sin embargo, Vicente Prieto, vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid, opina que determinadas técnicas de relajación o de desensibilización sistemática para las fobias son inviables a distancia. “Hay muchos casos que requieren enfrentar a la persona a ciertas situaciones o entrenarla en habilidades sociales que exigen que el psicólogo la acompañe en su entorno cotidiano, y esos no pueden abordarse por internet”, precisa. Pablo Ruisoto explica que, en su caso, lo primero que hace cuando le llega un paciente a través de internet es evaluar cada caso concreto para ver si lo puede atender por esta vía o si requiere un tratamiento cara a cara. En su opinión, la consulta psicológica a distancia es válida y tan eficaz como la presencial para todos aquellos casos en que el objetivo sea asesorar o diseñar un plan de intervención que se pueda transmitir con el lenguaje, puesto que la videoconferencia o la conexión en banda ancha con cámara y micrófono permite oír y ver prácticamente igual que si el cliente estuviera cara a cara en el despacho.

No obstante, los profesionales admiten que se encuentran con un obstáculo importante en la consulta  virtual porque son muy pocos los pacientes que solicitan el uso de la cámara. “Esto hace que se pierda la información no verbal del cliente, como la forma de presentarse, el lenguaje corporal o el tono de voz, y eso puede dificultar en algunos casos el diagnóstico de algún trastorno psicótico o de la personalidad o percibir el estado emocional del paciente en algunos momentos, todo lo cual sería más fácilmente detectable en una entrevista presencial”, reconocen Mariani y Porto. Este último apunta otro  problema intrínseco a la terapia online: “Al basarse en el lenguaje escrito, todas las tareas que rodean la terapia requieren de mucho más tiempo que la presencial; lo que el cliente lee en unos segundos puede tardar varios minutos en escribirse cuando se trata de un mail; el primer contacto, las sesiones y orientaciones, el envío de material de apoyo como cuestionarios y escalas, las instrucciones de las diversas técnicas, el aclarar dudas, motivar o aconsejar a los clientes en los mails que se intercambian entre sesiones, etcétera, hacen que se alarguen considerablemente las jornadas”. En cambio, cree que las sesiones virtuales tienen la ventaja de que, al quedar registradas, pueden ser consultadas en cualquier momento por el paciente o el profesional, “lo que facilita que el primero pueda asimilar mejor las pautas e instrucciones que se le dieron al releerlas y, al segundo, hacer un mejor seguimiento y consultar informaciones antiguas que pueden resultar reveladoras junto a otras más recientes. Y la comodidad de asesorarse mediante correo electrónico o chat  también anima a más personas a obtener una orientación profesional para problemas o dificultades ocasionales que no recabarían si tuvieran que acudir a consulta.

Y ¿quiénes buscan ayuda psicológica virtual? “La mayoría de mis pacientes,  en torno al 80%,son mujeres, de entre 21 y 45 años, con estudios universitarios, que viven en ciudades pequeñas o pueblos; también tengo pacientes que por trabajo o estudios se encuentran en el extranjero y prefieren consultar a un psicólogo en su lengua materna”, responde Porto. Ruisoto no ve grandes diferencias entre quienes consultan por mail y quienes acuden al despacho, salvo que los primeros son algo más jóvenes y son personas acostumbradas a las nuevas tecnologías. Son muchos los pacientes que eligen la vía virtual animados por la comodidad de no tener que desplazarse para comunicarse con su psicoterapeuta, bien porque tienen problemas físicos o psíquicos (agorafobia) para moverse, bien por falta de tiempo o porque a través de internet pueden atenderse con el profesional que quieran residan donde residan. Pero también hay un grupo que llega a estas consultas virtuales por timidez, en busca de anonimato o porque por mail o chat se encuentran más desinhibidos que cara a cara. “He tenido clientes que habían estado anteriormente en terapia presencial y que me revelaron aspectos de su problema que nunca antes se habían atrevido a contar y eran factores importantes para poder evaluar y tratar correctamente el problema”, confiesa el responsable de Tu psicólogo-online.

Claro que a las consultas virtuales de psicología también llegan muchas personas en busca de respuestas milagro y, por supuesto, gratuitas para sus problemas cotidianos. “Recibimos muchos correos electrónicos pidiendo ayuda sobre problemas de pareja o con los hijos de personas angustiadas que buscan una solución mágica, que creen que con la respuesta que les darán por mail se resolverán esos problemas; y no es así, no hay frases mágicas, la consulta psicológica online es igual que la presencial, requiere de una planificación y de una intervención”, explica Pablo Ruisoto. Y advierte también de que el hecho de hacerla por internet no quiere decir que la consulta psicológica sea gratuita, aunque es cierto que es más económica que una de carácter convencional. En su caso, una sesión on line cuesta 35 euros, frente a los 60 de una presencial. “Hay un alto porcentaje de personas que cuando respondemos a su mail explicando que tratar su problema requiere de varias sesiones y de un plan de intervención personalizado y les explicamos las condiciones  económicas y que no podemos concretarles nada hasta que hayan aceptado estas, desisten y no volvemos a saber de ellos; en cambio, en la consulta presencial, el 99% de los pacientes que llegan prosiguen”, dice el psicólogo de ICC. Pero, más allá del coste, ¿qué hay que tener en cuenta cuando se busca atención Psicológica online? “Lo primero, antes de asesorarse sobre nada, es saber con quién estás tratando, si es un profesional colegiado o no, y que ofrece garantías de solvencia, porque si no sus consejos en vez de ayudar pueden perjudicar”, subraya el vocal de Clínica y Salud del Colegio de Psicólogos de Madrid. Y advierte que no siempre es así, pues al colegio llegan quejas de pacientes que se han estado tratando con personas que no eran ni psicólogos ni psiquiatras, o que han recibido consejos que no podían aplicar. El presidente de la Sociedad Iberoamericana de Salud Mental en Internet también aconseja cerciorarse de la idoneidad del terapeuta virtual, “como en la vida real”. Su recomendación es optar por profesionales que expongan su currículum y su número de colegiado para que puede verificarse, y recuerda que los sitios web acreditados por la Sismi o por Health On the Nent (HON) ofrecen una mayor garantía para el usuario. Ruisoto considera que una garantía adicional es comprobar que detrás de una consulta virtual hay también una institución física, y que el profesional en cuestión tiene una formación específica para el problema para el que buscamos ayuda. “No vale cualquier psicólogo de los que hay en internet, igual que no  vale cualquier psicólogo que tenga consulta con paredes y sillas”, opina. Por otra parte, Francisco Porto aconseja tomar precauciones para evitar que el material de las sesiones pueda llegar a manos de otras personas, lo cual violaría el principio de privacidad. Son útiles para la prevención del filtrado de datos el uso de contraseñas y de herramientas para la verificación de los usuarios, entre otras medidas de seguridad. En cuanto a la efectividad de los tratamientos psicológicos a distancia, Porto asegura que está comprobado que la mejoría del paciente tiene más que ver con la calidad de la relación que es capaz de construir el terapeuta con el paciente que con las técnicas en sí mismas. “Calidad, empatía, autenticidad y consideración positiva son características que los terapeutas deben emplear con sus pacientes para que puedan encontrar mejoría en sus problemas, y esas características son perfectamente aplicables por chat escrito, por teléfono o a través de micro y webcam”, relata el especialista. Mariani opina que el tratamiento por internet “resulta eficaz sólo cuando los trastornos mentales que van a ser abordados tienen como indicación exclusiva de tratamiento la psicoterapia, sin necesidad de medicación, ya que no es posible medicar por internet”. Vicente Prieto, por su parte, cree que el tratamiento virtual es eficaz cuando se trata de aconsejar y de dar estrategias para problemas de la vida cotidiana del paciente, pero considera que no es una alternativa válida para sustituir una intervención psicológica en profundidad.

 

¿POR QUÉ GUSTA?

Por…

ANONIMATO. Hay personas que, por vergüenza, por estar expuestas a la opinión pública, por miedo a que las estigmaticen, prefieren no verse con el psicólogo.

INTIMIDAD. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos, más libres para expresar lo que sienten y ser más directos si no tienen al terapeuta delante.

COMODIDAD. En internet las distancias no existen; eliges el profesional que quieres vivas donde vivas; ahorras tiempo y te puedes conectar aunque estés de viaje.

DISCAPACIDAD. Es una buena solución para personas que tienen reducida la movilidad física por una discapacidad o por una convalecencia, por fobia social, obesidad…

ECONOMÍA. Las sesiones virtuales con el psicólogo acostumbran a ser entre un 40% y un 50% más baratas que las sesiones presenciales.

 

MAYTE RIUS

SUPLEMENTO ESTILOS DE VIDA

LA VANGUARDIA

 


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La terapia online demuestra su eficacia en trastornos mentales

La salud mental es un campo en el que la medicina on-line está dando resultados concretos, auxiliada por las técnicas de imagen. Grupos de investigación de varios países han presentado datos de nuevos trabajos para el abordaje de patologías como la fobia social o la depresión.

La terapia para tratar la fobia social realizada por medio de programas informáticos a través del ordenador alcanza una eficacia similar a la de la intervención cara a cara con el especialista, según los resultados de un estudio dirigido por Cristina Botella, profesora de la Universidad Jaime I, de Castellón, presentados durante la Semana e-Health 2010, que se ha celebrado en Barcelona.

Este trabajo, que está pendiente de publicación en la revista CyberPsychology and Behavior, ha randomizado una población de 77 pacientes en tres grupos para comparar los resultados de la terapia presencial convencional con la de autoadministración que realiza el paciente con ayuda de un programa informático denominado Háblame. El tercer grupo corresponde a los controles, que permanecían en lista de espera para recibir tratamiento.

El 90 por ciento de los pacientes con trastornos mentales en Europa refieren no haber recibido atención sanitaria en los últimos doce meses

La investigación concluye que la eficacia de la intervención on-line es al menos igual que la de terapia tradicional para tratar a los pacientes con fobia social, además de que se ha confirmado que ambas alternativas son superiores al grupo control.

Los resultados se han mantenido durante un seguimiento de doce meses en ambos casos.La media de edad de los participantes incluidos en este trabajo se sitúa en 24 años, la mayoría mujeres y con un nivel educativo universitario. Se excluyó a pacientes en tratamiento previo para esta patología, a los diagnosticados de depresión mayor con riesgo de suicidio y a los consumidores de alcohol y drogas.Botella ha explicado a Diario Médico que las dos terapias están basadas en el mismo protocolo asistencial y son similares en cuanto a duración.

Las ventajas de la alternativa telemática, además de la reducción de costes, son que el paciente puede realizar la terapia tranquilamente en su domicilio sin necesidad de desplazarse, a la hora que más le convenga y a su propio ritmo.Gavin Andrews, de la Unidad de Investigación Clínica sobre Ansiedad y Depresión (CRUfAD), en el Hospital St. Vincent, de Sidney, y profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, ha coordinado 22 estudios randomizados y controlados realizados en pacientes con depresión, fobia social, trastorno de pánico y ansiedad generalizada.

Diversos estudios demuestran la eficacia de la terapia conductual realizada por medio de ordenador en trastornos mentales como la fobia social

Los resultados de estos trabajos demuestran que la terapia conductual realizada por medio de internet en los pacientes con estos cuatro trastornos es “efectiva, eficaz y aceptable”.Es importante destacar que los enfermos incluidos en estos estudios tenían un grado de severidad similar al de los tratados con terapias presenciales realizadas por un especialista clínico y se pudo comprobar un progreso mayor en el seguimiento a los seis meses.

Además, el 80 por ciento de los participantes que habían completado el programa de telemedicina se mostraron satisfechos con los resultados.Ilkka Korhonen, director de Tecnología del Centro de Investigación Tecnológica VTT, de Tampere, en Finlandia, ha destacado que en Europa el 90 por ciento de los pacientes con trastornos mentales refieren no haber recibido atención sanitaria en los últimos doce meses y sólo un 2,5 por ciento han visto a un terapeuta. Además, se estima que sólo un tercio de los diagnosticados de ansiedad y depresión están bajo tratamiento.

En su opinión, la telemedicina representa una potencial solución a este gran problema, ya que la terapia por internet ahorra un 75 por ciento del tiempo necesario de los profesionales sanitarios para atender a los pacientes. Actualmente estas herramientas se usan para el seguimiento de los enfermos; “tenemos suficiente evidencia de que son útiles para el tratamiento”.

 

KARLA ISLAS PIECK


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La psicoterapia mejora el control de los síntomas en los adultos hiperactivos

Todavía hoy muchos creen que el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es sólo cosa de niños. Pero lo cierto es que un 4% de la población adulta también lo sufre. Y lo que es peor, mientras que muchos de ellos no quieren o no pueden tomar medicación, otros que siguen terapia farmacológica continúan experimentando algunos de los síntomas de la patología, de ahí su necesidad de encontrar nuevas alternativas.

Ahora se sabe que la psicoterapia, concretamente la terapia cognitiva del comportamiento, podría ser una medida eficaz para estos enfermos. Así lo acaba de constatar un estudio publicado en la última edición de la revista ‘Journal of American Medical Association’ (‘JAMA’).

“Los medicamentos son muy efectivos para reducir el volumen de los síntomas del TDAH, pero no muestran las habilidades necesarias para manejar los problemas de atención que persisten en estos pacientes”, explica Steven Safren, director de Medicina de la Conducta en el Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts (EEUU).

Este experto insiste en que “éste es el primer estudio controlado que evalúa una terapia no farmacológica, comparada con otras, para mejorar dichos síntomas y para reducir la medicación”.

De hecho, en el ensayo, los científicos dividieron en dos grupos a 86 adultos hiperactivos (de entre 18 y 56 años) que usaban medicación pero continuaban con síntomas. Mientras que en uno de ellos, los pacientes recibieron 12 sesiones individuales de 50 minutos de duración (una por semana) de terapia cognitiva del comportamiento, los miembros del otro grupo fueron sometidos a técnicas de relajación (relajación muscular) y técnicas educativas para saber cómo aplicar la relajación a los síntomas del TDAH).

“Concretamente, la terapia cognitiva consistió en varios módulos. Así, uno de ellos se centró en la psicoeducación sobre el TDAH , así como en la formación sobre la gestión y planificación de tareas (uso de calendario y listas). También se les entrenó en la resolución de problemas”, reza en ensayo.

En el segundo módulo se trabajó en las habilidades para reducir las distracciones y en el tercero, en los medios para adaptarse mejor a las situaciones de estrés. Todos los participantes fueron evaluados a los seis y a los doce meses de la terapia. Los datos revelan que los síntomas del TDAH se redujeron en un 30% en dos tercios de los pacientes que siguieron la psicoterapia. En cambio esta disminución sólo se logró en un tercio de los que llevaron a cabo las técnicas de relajación.

Este estudio sugiere que “la terapia cognitiva del comportamiento en adultos con TDAH parece ser una estrategia útil y eficaz en aquellos que presentan persistencia de los síntomas pese a la medicación. En general, el tratamiento fue muy bien tolerado, con tasas bajas de abandono y sus efectos sostenidos… La aplicación clínica de este tipo de estrategias es urgente para aquéllos que lo necesiten”, determinan los autores en sus conclusiones.

 

Patricia Matey

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/08/24/neurociencia/1282674073.html


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Un psicoterapeuta ‘online’

La terapia del comportamiento a través de Internet es eficaz contra la depresión

Puede ‘derrumbar’ las barreras que impiden el acceso a esta forma de tratamiento

Lo tiene todo, o casi todo. Es eficaz, accesible, menos costosa y se imparte en Atención Primaria. La psicoterapia a través de la Red ayuda a la recuperación de los pacientes deprimidos, tal y como acaba de demostrar un nuevo estudio. El ‘secreto’, en esta ocasión, es que se obtiene un mayor rendimiento del tratamiento ‘online’ porque se administra en tiempo real por un experto.

“El Gobierno de Reino Unido se comprometió a mejorar el acceso a las terapias psicológicas en las personas con depresión. El plan incluía la formación a 3.600 terapeutas con el fin de que pudieran impartirlas. La terapia cognitiva del comportamiento forma parte de él, pero hasta ahora los trabajos han demostrado que el acceso a ella es difícil, especialmente en Atención Primaria”, comentan los autores del trabajo liderados por David Kessler, del Centro Nacional de Investigación de Atención Primaria en la Universidad de Bristol.

Por ello, en los últimos años se ha desarrollado material de autoayuda específico sobre esta terapia, que incluye programas informáticos interactivos. “El uso del teléfono para proporcionar este tratamiento es más eficaz que la forma tradicional de consulta… Sin embargo, los métodos desarrollados para aplicarla a través del ordenador son inflexibles y puede que no se adapten a las necesidades individuales de los pacientes. Por este motivo, la adherencia a la terapia se reduce”, insisten los autores.

Sin embargo, el trabajo que ve la luz en el último ‘The Lancet’, cuyo número es un monográfico sobre salud mental, abre un nuevo camino en la accesibilidad a la psicoterapia y en el seguimiento del tratamiento por los pacientes. Lo constatan los 119 enfermos que han participado en el grupo de intervención con psicoterapia ‘online’.

Ellos, junto con otros 148 pacientes que formaron el grupo control, fueron reclutados de 55 centros de Atención Primaria de Londres, Bristol y Warwickshire. Un tercio era mujer, con una media de edad de 35 años. “El grupo de intervención recibió la terapia tradicional más la psicoterapia a través de Internet con un experto en cada sesión, mientras que los que formaron el control siguieron los cuidados normales, mientras esperaban ocho meses a recibir la terapia cognitiva por ordenador”, determina el estudio.

La psicoterapia en la Red se administró en 10 sesiones de 55 minutos cada una, a través de mensajes de texto y se prolongó en determinados casos durante 16 semanas. “Un total de 113 de los participantes del grupo de intervención y 97 del control completaron los cuatro meses de seguimiento”, aclaran los investigadores.

Los datos inclinan claramente la balanza a favor de la psicoterapia ‘online’. Así, un 38% de los que la siguieron se recuperó de la depresión en comparación con el 24% de los que recibieron la fórmula tradicional. A los ocho meses, la proporción de pacientes que se había ‘curado’ en el primer grupo era de un 42% frente al 26% del segundo.

“La terapia cognitiva del comportamiento ‘online’ en tiempo real con un terapeuta ofrece la flexibilidad y responde al ‘cara a cara’ de este tratamiento y es apropiada para las personas con síntomas severos”, concluyen los autores. Y no sólo. Permite, también, un acceso más equitativo al tratamiento “además de proporcionar un servicio en aquéllas zonas donde no está disponible”.

 

PATRICIA MATEY

EL MUNDO.ES SALUD


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